La Rioja

Un riojano, en mitad del temporal de Ibiza: «La isla no está preparada para estos episodios»

Ibiza ha amanecido este martes bajo un aguacero histórico. En apenas 12 horas se han acumulado 236 litros por metro cuadrado, según ha detallado la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Un registro que ha obligado a activar la alerta roja en la isla. Calles anegadas, vuelos cancelados, coches atrapados en balsas de agua y la Unidad Militar de Emergencias desplegada para contener la situación es la imagen que esta jornada describe a la isla y la que muchos turistas y vecinos no olvidarán fácilmente.

Entre ellos, Diego Calvo, un riojano afincado desde hace más de una década en la isla, donde gestiona Navega por Ibiza, un negocio de barcos turísticos. Su testimonio refleja la mezcla de sorpresa, impotencia y resignación con la que Ibiza vive cada vez que el cielo se abre de golpe.

«Han caído más de 200 litros por metro cuadrado… una pasada. A la una y media ya estaba todo inundado», cuenta el riojano. «Me ha pillado en la playa, estaba con el barco y de repente ha empezado a caer el agua, así que he salido corriendo hacia la barquita». Tal y como explica Diego, para las 13:30 horas ya estaba todo desbordado, sin embargo, el mensaje de alerta al móvil ha llegado pasada esa hora: «Después de todo lo vivido, no aprendemos. Han tardado mucho en enviar la alerta».

Para Diego, el problema no es solo la intensidad de la tormenta, sino la falta de preparación de la isla para estos episodios. «Aquí con cuatro gotas se inunda todo. Las alcantarillas no dan más de sí, están secas o taponadas. Y claro, cuando cae un temporal de estos, colapsa todo: vuelos, carreteras, la vida diaria…».

La AEMET llevaba días advirtiendo de la llegada de lluvias intensas que avanzarían desde Valencia hacia Baleares. Pero aun con la previsión sobre la mesa, la sensación generalizada es que la isla nunca está del todo lista. «Se sabía desde hacía seis días que lunes y martes venían tormentas fuertes, pero cuando empieza a llover aquí, no hay manera de controlarlo. Es el caos de siempre», añade.

Por suerte, el golpe económico no ha sido tan duro como cabría esperar, ya que el temporal coincide con el final de la temporada turística. «Estamos ya en media-baja, tirando a baja. Quedan diez o quince días y se acaba todo. Así que en el trabajo no influye tanto», reconoce Diego. «Se cancela todo, claro, pero al final de verano ya está casi todo hecho. Ahora más que nada es disfrutar de navegar, de estar con amigos… hasta que llega el agua y lo paraliza todo».

Está claro que lo que debía ser el final tranquilo de la temporada estival se ha convertido en una pesadilla pasada por agua. Y aunque la tormenta amaine, la pregunta que se hace Diego y muchos vecinos de las islas sigue en el aire: «¿Hasta cuándo puede Ibiza seguir soportando episodios cada vez más extremos sin prepararse para ellos?».

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