El último día de las fiestas de San Mateo amanece en Logroño con frío (3,8 grados a las 6 de la mañana), como si el termómetro quisiera recordarnos que el verano se fue hace tiempo. Este viernes, las temperaturas mínimas han rozado los 5,4 grados en Moncalvillo, 4 grados en Ezcaray, 2,3 en Torrecilla y apenas 1,4 en Enciso o 2,8 en Anguiano. En Villoslada, otro de los puntos helados de la región, los termómetros han bajado hasta los 2,8 grados, pero es que en Cabretón (Cervera), a las 6:30 horas de la mañana había 0 grados.
Las ciudades y valles han resistido algo mejor: Calahorra ha despertado con 6 grados y Haro con 6,5, mientras que Alfaro ha registrado la mínima más alta, con 8,6 grados, lo que convierte a la ribera baja del Ebro en el rincón más ‘templado’ de la comunidad.
El contraste es notable: mientras en la sierra los abrigos se hacen imprescindibles a primera hora, en el valle la sensación es más llevadera y pronto dará paso a un ambiente otoñal amable. Y es que el fin de semana no traerá grandes sobresaltos: la borrasca Gabrielle pasará de largo y no alcanzará a La Rioja, que podrá disfrutar de un tiempo estable, con mañanas frías, eso sí, pero cielos tranquilos y tardes agradables.
Aunque este viernes Logroño cierre oficialmente su San Mateo 2025, la ciudad seguirá latiendo de fiesta: la llegada del fin de semana asegura que el buen ambiente se prolongue, con terrazas, bares y calles que seguirán rebosando de gente. El fresco mañanero no hará sino acompañar la resaca festiva de unos días que, como el propio tiempo, marcan el tránsito del verano al otoño.


