Se esperaban en el cohete pero fueron mínimos. Los logroñeses esperaron al último momento de las fiestas de San Mateo para poner de manifiesto su malestar ante todas y cada una de las polémicas que han acompañado las fiestas de la capital riojana. Ha sido en el momento de la Quema de la Cuba cuando los pitidos, los abucheos y los gritos de ‘fuera, fuera’ han atronado casi tanto como la traca final. «¿Hablo o no hablo?», ha dicho el alcalde. «Gracias por los aplausos y gracias por los chillos, que nos hacen mejorar», ha rematado Conrado Escobar.
Logroño empezaba ya unos sanmateos marcados por la improvisación y las polémicas en su organización. La falta de entendimiento con las peñas, la fallida adjudicación de la llamada Terraza de San Mateo y las dudas sobre el proyecto del ‘Logroño Arena’ dejaban en papel mojado muchas de las promesas municipales. A ello se suma una programación musical con menos conciertos de lo esperado, el recorte en noches de fuegos artificiales y las largas colas para inscribirse en las calderetas, que reforzaban la sensación de caos en la antesala de las fiestas.

FOTO: EFE/ Fernando Díaz.
El programa oficial, presentado a última hora y sin un calendario cerrado, reflejaba unas gestiones a contrarreloj que encendían las críticas entre colectivos y vecinos.
Ya dentro de las fiestas también siguieron las críticas. Las primera por lanzar el cohete con tres minutos de adelanto y por repetir hasta tres veces el himno en el cohete, después el cobro de los hinchables a dos euros cuando nunca se habían cobrado, el retraso de algunos actos y la suspensión de otros por no tener un plan B ante la lluvia.

Todo eso ha hecho estallar al público que ha mostrado, sin lugar a dudas, su malestar.


