Toros

Diego Ventura y la catarsis del rejoneo en Logroño

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares

Diego Ventura ha dignificado, purificado y transformado el toreo a caballo esta tarde en Logroño. En su presentación en Logroño y en lo que había derivado este espectáculo en la capital riojana, quiero decir, luego de 27 años de alternativa. También tras casi después de 5 lustros en los que el rejoneo viene siendo habitual dentro de la programación taurina logroñesa. Ver para creer. ¡Lo que nos hemos perdido durante todo este tiempo!

La tarde ofrecida hoy por Ventura en La Ribera ha sido magistral de principio a fin. El sevillano ha desplegado hoy una clase de doma, de dominio, de técnica, de compromiso y de conocimiento. De toreo a caballo en una palabra. Alcanzó lo sublime montando a Quitasueños en el quinto, citando en la distancia corta, quebrando en la cara, invadiendo los terrenos del toro, dándole a este toda la ventaja y clavando banderillas en lo alto y a milímetros de la montura. Fue tal la reunión del primer palo clavado así, que pareció llegar el embroque con Quitasueños suspendido en el aire para evitar el percance. Demasiado tiempo había pasado desde que se toreaba a caballo con tanta pureza en Logroño.

EFE/ Raquel Manzanares

Antes y después de aquello, Ventura alcanzó elevadísimas cotas de temple a lomos de Guadalquivir de salida y de Quirico en banderillas. Siempre clavó en lo alto. Ya con Querido, dejó tres rosas sin abandonar aquella trayectoria circular iniciada para dejar la primera. Enterró por completo el rejón de muerte y paseó el doble trofeo justamente concedido. La imagen de Ventura besando en la despedida la arena de Logroño fue pura poesía.

Su obra al que hizo segundo fue otra clase de doma y técnica. Fue este toro más parado y distraído. No lució como esperaba, por lo tanto, Ventura en aquel irse a recibir a su oponente a chiqueros garrocha en mano. A lomos de Nómada, dejó llegar mucho a su oponente para provocar la embestida. La elasticidad de Bronce permitió a Ventura torear ofreciendo el pecho de la montura. Dejó un par a dos manos con Bronce sin cabezada y brillante fue su abandonar el ruedo caminando hacia atrás. Terminó Ventura dejando dos cortas a lomos de Brillante y acertando con el rejón dejando muerte. Paseó un trofeo.

EFE/ Raquel Manzanares

Guillermo Hermos de Mendoza reapareció en Logroño tras haber causado baja dos días antes en Salamanca por una lesión en su mano izquierda. A Guillermo le falló más su mano diestra con el rejón de muerte, pinchando a sus dos tiros y echando por tierra dos obras templadas y macizas. Un tanto atrás se le fue su primer rejón de castigo, pero luego, a lomos de Berlín y Pasodoble protagonizó un vibrante y comprometido tercio de banderillas, alternando piruetas y quiebros y templando las embestidas de su enemigo recorriendo la práctica totalidad de la circunferencia de La Ribera.

Espoleado por lo de Ventura salió Hermoso en el sexto, por cierto, otro toro de gran tranco y poder. Quebró con mucha verdad y ofrecido distancias montando a Ecuador y templó aquellas poderosas embestidas a lomos de Berlín. Con Esencial cambió los terrenos del toro prescindiendo de las riendas y todo aquello conseguido se lo llevó el mal uso de los aceros.

EFE/ Raquel Manzanares

Completó la terna el madrileño Sergio Galán, quien sorteó un extraordinario toro de El Capea encargado de abrir plaza y de nombre Jaquetón. El tal Jaquetón fue un toro incansable, de mucho motor, más pies y encomiable tranco. Enceló con maestría Galán montando a Noche de salida y, ya a lomos de Capote, clavó banderillas en lo alto ejecutando muy bien la suerte. No dejó los palos tan arriba montando ahora a Capricho y fue este un punto de inflexión de lo que hasta entonces llevaba camino de alcanzar la excelencia. Galán saludó desde el tercio y a Jaquetón se le tributó una gran y merecida ovación en el arrastre.

EFE/ Raquel Manzanares

Si ese primer toro fue excelente, Galán se las vio luego con un animal rajado, manso, huidizo y muy aquerenciado. Tales características condicionaron una lidia que el rejoneador madrileño tuvo que cimentar en terrenos de chiqueros. Muy esforzada fue esta segunda actuación de Galán, arriesgando a lomos de Capote para dejar banderillas al hilo de las tablas. Inteligentes fueron los adornos lejos de la cara del rajado toro montando a Bambino. Un par a dos manos muy aplaudido dejó en lo alto Galán ya sobre Óleo en el último tercio. El rejón de muerte fue certero y fulminante.

Plaza de toros de La Ribera. 2ª de abono. Media plaza.

1 toro de El Capea, el 1°, extraordinario; 1 de San Pelayo, lidiado en 3° lugar, y 4 de Carmen Lorenzo, todos con muchas posibilidades para el triunfo, excepto el cuarto, manso y rajado.

Sergio Galán: saludos y oreja

Diego Ventura: oreja y dos orejas

Guillermo Hermoso de Mendoza: silencio y silencio.

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