El abultado número de orejas cortadas hoy en La Ribera poco a nada tiene que ver con el escaso balance artístico de este primer festejo de la feria matea. Si además tenemos en cuenta la falta de entrega del encierro de Fuente Ymbro, los cinco trofeos que se han repartido Digo San Román y Aarón Palacio resultan desorbitados y desmesurados. Se estrenaba como asesor artístico en el palco logroñés Julián Somalo, tantos años asistiendo al presidente en materia veterinaria, para colgar, como digo el cartel de las rebajas.
Ya pusieron barata la tarde premiando el primer trasteo de Diego San Román ante un toro que claudicó varias veces durante los primeros tercios de la lidia. Como el resto de sus hermanos, este primer toro de Fuente Ymbro apenas se empleó y San Román, que recibió a su enemigo de rodillas y luego quitó por gaoneras, lució en un par de series en redondo de cierta suavidad. La colocación del mejicano fue un tanto deficiente. Parado ya el de Fuente Ymbro, San Román quedó inédito al natural y su trasteo quedó afeado con dos desarmes y un desplante que no venía muy a cuento. Cobró, eso sí, una buena estocada.

EFE/ Raquel Manzanares.
Otro trofeo paseó San Román de cuarto, un toro de mejor condición y que se desplazó humillado y con clase en el último tercio, aunque amagó no pocas veces con rajarse. Hubo pasajes de rodillas al inicio y al final de un trasteo presidido, nuevamente, por la mala colocación y la falta de reunión. La estocada fue mejor que la anterior y San Román volvió a pasear un trofeo de escaso valor.
Como ya ocurriera con Roca Rey, Aarón Palacio toreó su segunda corrida de toros en Logroño después de haber tomado la alternativa un día antes en Nines. Su primer toro pareció mejor que lo que realmente era: a aquella prontitud y alegría a la hora de acudir a los cites del aragonés le faltó chispa y recorrido; transmisión en una palabra. Para colmo, salió casi siempre del muletazo con la cara alta y desentendido. La buena disposición de Palacio pareció suplir aquellas carencias de su enemigo. Fue vibrante el inicio de faena y ya, porque a la obra del joven torero le faltó gobierno y reunión. Mató de pinchazo hondo y en esas el de Fuente Ymbro pegó un arreón volteando a Palacio que tuvo que ser atendido de un corte en la frente. El saludo a la verónica, mecido, jugando bien los brazos y ganando terreno, fue lo mejor de este acto. Cobró una oreja un tanto excesiva.

EFE/ Raquel Manzanares.
Mas excesivas, claro, fueron las dos que consiguió del sexto. Fue este otro toro sin finales. El inicio del trasteo a dos manos y de rodillas desprendió sabor, como una serie al natural de buen son, ritmo y compás, mas no del todo reunida. Tras esta serie con la mano izquierda, Palacio se embarulló y optó por echar mano de los circulares. Para cuando volvió a probar aquel potable pitón izquierdo de frente y a pies juntos, el de Fuente Ymbro ya se había acabado. Mató de estocada casi entera, tendida y atravesada y fue premiado, excesivamente con el doble trofeo.
Peor suerte corrió Fabio Jiménez con un lote poco menos que imposible. Un toro sin alma fue el segundo, con el que Jiménez sólo pudo lucir en una tanda en redondo. Luego el toro se paró y no dio opción alguna.

EFE/ Raquel Manzanares.
Hizo quinto un toro que, desde que se hizo presente en el ruedo, amagó con querer irse a terrenos de chiqueros. Y allí, en la querencia, fue donde Fabio Jiménez tiró de temple y suavidad para conseguir pasajes de buen toreo aunque sin la continuidad deseada. Ocurrió que, cuando la obra del alfarero podía coger vuelo, el de Fuente Ymbro perdía las manos o llegó aquel desarme inoportuno. La espada, para colmo, se le hizo bola. Otra vez será.
La corrida de Fuente Ymbro, dispar en edades y bien presentada, apenas se empleó en el caballo, donde recibió un castigo tan medido como escaso. Luego se vendría arriba en banderillas y paré usted de contar.
Me preocupa el cariz que ha tomado la feria por lo barato de las orejas. Lo mismo quitan el cartel de las rebajas y los trofeos llegan ahora por AliExpress.
La ficha:
Plaza de toros de La Ribera. Primera de la feria de San Mateo. Media plaza.
Toros de Fuente Ymbro, bien presentados, sin entrega y sin emplearse en conjunto.
Diego San Román: oreja y oreja
Fabio Jiménez: silencio y silencio tras aviso
Aarón Palacio: oreja tras aviso y dos orejas


