Las fiestas de San Mateo han vuelto a teñir de vino las calles con una de sus tradiciones más singulares: colgarse la bota al cuello. Los más jóvenes, ataviados con un uniforme sencillo —camiseta blanca que pronto se transforma en lienzo púrpura, pañuelos y botas de vino— han llenado de color, alegría y movimiento el inicio de las celebraciones.
La bota, símbolo riojano por excelencia y emblema de la cultura del vino, se ha convertido en protagonista indiscutible de la jornada. Hubo años en los que esta costumbre estuvo prohibida, pero este 2025 ha despuntado con más fuerza que nunca. La imagen de cientos de camisetas empapadas y de botas al aire refleja cómo este ‘complemento’ vuelve a ser identidad viva de San Mateo.


