Hubo que esperar al cuarto y último capítulo de la tarde de este miércoles en Nájera para que sucediera algo interesante. Y, a decir verdad, la espera mereció la pena y aquello que ocurrió fue de gran interés: el encuentro de un novillo bravo y un novillero que supo entenderse con él y exprimir las muchas virtudes del animal.
‘Turronero’ fue un novillo bravo, encastado, repetidor, de gran humillación y enorme transmisión. Siempre fue a más. Fiel, por lo tanto, a su encaste santacolomeño. Y cuando Jaime Torija iba a quemar su tercer cartucho de una tarde que se iba por los derroteros de la superficialidad, consiguió acoplarse y conseguir pasajes de buen toreo, especialmente con la mano derecha. La decisión y el mando que le habían faltado hasta esta cuarta lidia, surgió ahora desde el aplomo, el valor y la decisión. El temple fue otra de las virtudes del trasteo.

Una serie al natural fue estimable por temple y mando y su final a dos manos por alto desprendió cierto gusto y empaque. No falló tanto ahora como antes con la espada y paseó las dos orejas del gran ‘Turronero’ en compañía del ganadero, Carlos Lumbreras. Puede que sea este eral el mejor de cuantos la familia ganadera ha lidiado esta temporada, y eso que ha echado unos cuantos importantes.
Poco o nada había sucedido hasta esta lidia. La excelente presentación de los novillos fue lo más destacado de un encierro que no recibió el trato que requería. Al buen primer novillo, Torija le planteó una pelea excesivamente larga e intensa. Lo mejor aquí llegó en un final con abundantes circulares y luquecinas. Hizo tercero un novillo sin mucho recorrido y que escarbó más de la cuenta. Torija no terminó de acoplarse con las alturas y las distancias.

El segundo resultó complicado y peligroso. Volteó a un tal Yuste Varela, sin aparentes consecuencias, pero que se fue a la enfermería para no volver a salir.
Plaza de toros de Nájera. Un cuarto de plaza en tarde calurosa.
Erales de Álvaro y Pablo Lumbreras, muy bien presentados, con posibilidades primero y tercero. Complicado y peligroso el segundo. Excelente el cuarto, de nombre ‘Turronero’ y errado con el número 59, premiado con la vuelta al ruedo.
Jaime Torija: silencio tras aviso, vuelta y dos orejas.
Yuste Varela: silencio en el único que estoqueó.


