La Rioja

Iman, estudiante del IES Sagasta: «Me han expulsado por ir a clase con velo»

Iman, estudiante del IES Sagasta: «Me han expulsado por ir con velo»

El conflicto por la aplicación del Reglamento de Organización y Funcionamiento (ROF) del IES Sagasta de Logroño ha dado un paso más este lunes. Iman (estudiante de Primero de Bachillerato Internacional) ha sido «expulsada» del centro después de negarse a retirar el velo islámico que llevaba en la cabeza, incumpliendo así la normativa de vestimenta recogida en el reglamento interno. La joven, que ya había criticado la situación junto a otras seis compañeras, asegura sentirse «humillada» y «discriminada» por la prohibición y ha presentado quejas tanto en el instituto como en la Consejería de Educación.

La alumna ha explicado en declaraciones a Radio Rioja (Cadena SER) que ha decidido volver a cubrirse con el velo tras varios días sin hacerlo. «Me lo quité tres días y me sentí fatal, humillada, como si me estuvieran limitando mi educación. Decidí que debía luchar por mi derecho y que no me lo iba a quitar». Este lunes acudió al instituto con el pañuelo y, después de que un profesor le indicara que debía retirarlo, fue enviada a jefatura y finalmente a la dirección del centro.

La directora del IES Sagasta, Rosario Calleja, ha rehusado hacer ninguna aclaración al respecto al tratarse del casco concreto de una alumna. «Hay una información confidencial que yo manejo y que de ninguna manera podemos hacer pública», ha detallado a la citada emisora.

«Me dijeron que era una expulsión directa por no cumplir la ley del instituto», ha relatado Iman. Según su testimonio, la directora del Sagasta comunicó verbalmente la sanción y avisó a sus padres para informarles de la situación. Durante la reunión, la familia reclamó explicaciones sobre el motivo de la norma que impide el uso de prendas que cubran la cabeza. «Nos parece fatal, una discriminación. Lo que queremos es que esa ley no exista».

A este respecto, cabe recordar que ante la ausencia de una regulación nacional el Reglamento de Organización y Funcionamiento de Centro (ROFC) recoge en su artículo 80.4 la prohibición de «gorras, capuchas, boinas y similares en el interior del edificio». La medida fue consultada previamente con la Consejería de Educación y con los servicios jurídicos, que confirmaron su legalidad, y posteriormente aprobada por el Consejo Escolar, órgano competente en estas decisiones.

El IES Sagasta mantiene que el veto al hiyab en las aulas «no vulnera derechos fundamentales»

La alumna insiste en que no se le ha entregado ningún documento oficial de expulsión en ese momento. «Me fui del centro sin ninguna justificación escrita. Volví más tarde para reclamarlo y la directora me dijo que estaba ocupada y que lo haría al día siguiente». El caso tiene una especial relevancia porque la estudiante cursa Bachillerato Internacional, un programa que únicamente se imparte en el Sagasta. «No quiero cambiar de centro porque no tendría la misma formación. Me parece injusto tener que elegir entre mis estudios y mi identidad».

Iman ha afirmado haber registrado una queja formal tanto en el instituto como en la Consejería de Educación, que la habría aceptado. También aseguró haber recibido advertencias de la directora sobre las consecuencias de su decisión: «Me dijo que si sigo viniendo con el velo, me expulsará cada vez, y a la tercera o cuarta vez me abrirán un expediente y quizá me cambien de centro o me saquen del Bachillerato Internacional».

La estudiante ha confesado estar en una situación límite: «Estoy en un caos, no sé qué elegir, no sé dónde ir. No puedo dejar el Bachillerato Internacional, pero tampoco puedo quitarme el pañuelo porque es una falta de respeto hacia mí».

Por ello, sostiene que lleva el velo como una cuestión de identidad y de libertad religiosa. «Es mi decisión, mi derecho. El objetivo de la educación es abrir puertas, no cerrarlas ni humillar a los alumnos». De momento, la situación sigue abierta. La alumna acudirá este martes al instituto con la intención de mantener el velo, aunque sabe que podría enfrentarse a una nueva expulsión. «Voy a tomar todos los pasos que considere necesarios para defender mis derechos».

La polémica

El inicio del curso educativo ha puesto en el centro del debate público el uso del velo islámico por parte de las alumnas en los institutos riojanos. La decisión del IES Sagasta de Logroño de prohibirlo dentro de las aulas —una medida que no es inédita, ya que otros centros en La Rioja la aplican desde hace tiempo— ha reabierto un asunto espinoso: la falta de normativa clara, tanto nacional como regional, sobre el hiyab en los colegios.

La mayoría de los centros educativos tienen en su Reglamento de Organización y Funcionamiento (ROF) medidas que prohiben el uso de prendas que cubran la cabeza y las orejas, pero también la mayoría entienden (o entendían hasta ahora) que el velo islámico era una excepción. Al menos cinco centros educativos en la Rioja sí que llevan a rajatabla su reglamento: los dos centros públicos de Calahorra y de Arnedo y ahora el IES Sagasta.

No es un debate sencillo porque hay en juego cuestiones de mayor calado como la convivencia entre identidades culturales, la interpretación de la libertad religiosa, la igualdad de género y los límites que pueden o no establecer las instituciones educativas.

La chispa en el Sagasta

La chispa saltó en el IES Sagasta ya el curso pasado. Fue entonces cuando el claustro de profesores, «tras un debate sereno y meditado», decidió aplicar de forma estricta lo que figura en su ROF: la prohibición de usar prendas que cubran la cabeza dentro de las aulas. La decisión debía ser refrendada por el Consejo Escolar y entraría en vigor este curso.

Varios alumnos del centro aseguran que todo comenzó con la llegada de una profesora que usaba velo islámico ya que nunca antes había habido problemas con las alumnas. El centro lo niega y asegura que se trata de la respuesta a un debate «sosegado, sereno y meditado» del claustro.

Charo Calleja, directora del centro, explicaba la semana pasada cómo se preparó la transición. «Informamos a las familias de forma general y, además, este verano me reuní con las de las alumnas a las que afectaba directamente e incluso con dos nuevas alumnas que iban a venir este año», detalla. En total, siete chicas están afectadas por la decisión. «Todas excepto dos vinieron este martes, primer día de clase, sin el velo, y a las dos que llegaron con él se les recordó —como se recuerda el tema de gorras o capuchas al resto del alumnado— la normativa. Se quitaron el velo y entraron en clase con absoluta normalidad».

Según Calleja, la situación se resolvió sin tensiones, y este miércoles las estudiantes han vuelto al centro sin problemas. «Lo que estamos asegurando con esta iniciativa es la igualdad de género, si los chicos viniesen en las mismas condiciones que las chicas el debate sería otro».

A pesar de ello, seis asociaciones de inmigrantes y colectivos musulmanes en La Rioja —ATIM, AMIN, Arabella, la Asociación Paquistaní, Faizan e Madina y Gulzare Madina— emitían un comunicado conjunto denunciando la medida. Lo consideran una vulneración de derechos fundamentales.

El debate va más allá de los reglamentos. Hay personas que pertenecen a centros educativos que defienden la necesidad de mantener reglas uniformes en las aulas para evitar símbolos que generen división. Otros, en cambio, consideran que limitar el uso del velo contradice el espíritu inclusivo que debe regir en la educación pública.

En los claustros, la sensación es de cierta inquietud. El profesorado que trabaja a diario con alumnado de múltiples orígenes coincide en que la clave es preservar un clima de respeto. Las normas, advierten algunos, no deben percibirse como sanciones dirigidas a un grupo específico. Y ahí, dicen, la mediación y el diálogo resultan esenciales. Lo que piden muchos es que «se tome una decisión unánime en todos los centros a través de la Consejería».

Pero parece que el futuro no va por ahí. La propia Consejería de Educación defiende la autonomía de los centros para elaborar sus propios reglamentos. En el caso del IES Sagasta, subrayan que el ROF fue aprobado de manera legítima por el claustro y el Consejo Escolar, y que antes de su entrada en vigor se solicitó un informe a los servicios jurídicos, que avalaron su legalidad.

El mapa riojano

El Sagasta no es un caso aislado. Los institutos públicos de Calahorra, por ejemplo, llevan años aplicando la misma prohibición. También los de Arnedo. Son hasta el momento esos centros públicos los que han optado ya por incluir esta limitación en sus reglamentos. «Cuando entran en el colegio se lo tienen que quitar», comentan desde uno de ellos. Otros ni siquiera se han visto con el problema. En Pradejón donde la población inmigrante supera el 35 por ciento «nunca nos hemos visto en esa tesitura, hay una normativa que prohibe llevar prendas de ropa en la cabeza pero nunca hemos tenido que aplicarla», explican desde el centro. Quizás porque al allí sólo acuden alumnos hasta 2º de la ESO.

Y es que la realidad no es uniforme. Hay institutos en los que se permite el hiyab sin reparos, incluso varios colegios concertados de inspiración religiosa, que nunca han visto conflicto en que sus alumnas lo lleven. La Universidad de La Rioja es otro ejemplo más donde el uso del velo es habitual entre las estudiantes musulmanas y no suscita polémica.

El Batalla de Clavijo es uno de ellos. Su directora, Carmen Herreros, es clara al respecto: «En este centro siempre hemos tenido libertad en el tema de la vestimenta. Aquí convivimos muchas etnias y religiones, viene gente de todo Logroño e incluso de otros municipios y nunca hemos tenido ningún problema en ese aspecto. Para ellos nunca ha sido un tema de debate ni ha generado conflictos entre las familias».

En el IES Gonzalo de Berceo de Alfaro su ROF también contempla la medida de no llevar la cabeza cubierta en horario lectivo pero con respecto al hiyab nunca se ha utilizado.»Las alumnas vienen con normalidad con él y nunca ha habido ningún problema, en estos casos no se está aplicando porque no es ningún inconveniente, acuden a las galas de graduación con ellos y nunca hemos tenido ningún problema de convivencia por ello», dice su director Juan Ramón Villodas.

Desde la izquierda, las críticas han sido duras. Marcos García, profesor de FP y responsable de Educación en Izquierda Unida, considera «inadmisible» que el IES Sagasta y otros centros educativos de La Rioja impidan el acceso a clase a alumnas que llevan hiyab, y ha responsabilizado directamente a la Consejería de Educación de permitir normas «arbitrarias» que generan discriminación. Según Marcos García, responsable de la red de Educación de IU, «esto no es neutralidad religiosa, es islamofobia institucional».

Así pide a la Consejería, dirigida por Alberto Galiana, una normativa clara que garantice los derechos de todo el alumnado en igualdad de condiciones. Exige además actuar «de inmediato» para frenar lo que califican como una deriva discriminatoria que fractura la escuela pública y vulnera derechos fundamentales «bajo la apariencia de neutralidad».

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