Una noticia tan sorprendente como meditada. Días atrás, el ganadero riojano Carlos Lumbreras anunciaba a través de una carta su renuncia a la lidia con muerte en público de los astados de uno de sus hierros, el de los Herederos de Policarpo Lozano. O lo que es lo mismo, los animales de Casta Navarra que pastan en Río Bravo ya no serán embarcados rumbo a una plaza de toros.
Seguirán siendo cuidados y mimados por esta familia ganadera, pero su único destino será el festejo popular y la calle. Es decir, que todo seguirá más o menos igual porque este hierro tampoco es que fuera habitual en los carteles de toros. El otro hierro propiedad de la familia, a nombre de Álvaro y Pablo Lumbreras, seguirá lidiando con total normalidad y con el anhelo de volver a conseguir esa excelencia ganadera unas cuantas veces ya alcanzada durante la presente y las últimas temporadas.
La decisión, que no ha sido fácil de tomar, se debe, podríamos decir, a una adaptación a los tiempos actuales. Lo complicada y exigente que resulta la lidia de estos animales choca frontalmente contra unos novilleros sin experiencia y con poco oficio. No obstante, estos astados seguirán siendo seleccionados en tientas a puerta cerrada, por lo que esta decisión no conlleva pérdida genética alguna.

FOTO: Raquel Manzanares/ Riojapress.
El hierro de Policarpo Lozano tiene su origen en 1935, cuando el propio Policarpo, por entonces mayoral de la ganadería de Fidel Rubio, se hizo socio con el 50 por ciento de la ganadería, que procedía de ‘Carriquiri’. Se inició con 40 vacas de Bernabé Cobaleda, de Salamanca, y dos sementales, uno de ‘Carriquiri’, colorado ojo de perdiz, y el otro de Antonio Martín Tabernero.

Carlos Lumbreras. FOTO: Raquel Manzanares/ Riojapress.
En 1957, Fidel Rubio vendió el otro 50 por ciento de la ganadería a José Casas y Policarpo solicitó nuevo hierro con 60 vacas y un semental, lidiando a su nombre hasta el día 14 de junio de 1967, en que falleció. En ese momento, la ganadería pasó a sus herederos, a nombre de quienes ha lidiado hasta la fecha, siendo aquel primer heredero Vicente Lumbreras Martínez, esposo de Esther Lozano, hija de Policarpo. Ya en manos de Carlos Lumbreras y los hijos de este, Álvaro y Pablo, se lidió el último eral en público de este histórico hierro el pasado 25 de agosto en Aldeanueva de Ebro.


