Logroño ha vivido este domingo una de las estampas más tiernas que se pueden dar antes del inicio de las fiestas de San Mateo el próximo sábado. Ha sido con motivo de la imposición del primer pañuelo a los niños nacidos en la ciudad en el último año. El acto, celebrado en la Plaza del Ayuntamiento bajo un sol de justicia, ha reunido a decenas de familias que no han querido perderse una ceremonia que ya ha nacido con vocación de convertirse en tradición.

El calor no ha restado entusiasmo a un ambiente cargado de emoción y cariño. Los pequeños, ajenos a la trascendencia del momento, miraban alrededor sin comprender del todo lo que ocurría, mientras padres y madres, orgullosos, se mostraban visiblemente emocionados. Los abuelos, quizá los que más disfrutaban, no han podido disimular la alegría de ver a sus nietos convertidos en protagonistas de las pre fiestas de la ciudad.
El Ayuntamiento se ha vestido de fiesta con la presencia de los gigantes, que acompañaban la ceremonia como la mejor previa al inicio de San Mateo. Las familias, paso a paso, entregaban una cartulina en la que habían elegido el color del pañuelo, azul o granate, antes de colocarlo en el cuello de los pequeños, gesto que simboliza la bienvenida a la vida logroñesa y a sus tradiciones.

El himno de Logroño ha puesto banda sonora a un momento que ha unido generaciones en torno a un mismo sentimiento: el orgullo de pertenecer a una ciudad que busca implicar a los más jóvenes desde su nacimiento. Entre sonrisas, abrazos y fotografías, la ceremonia ha dejado la imagen de unos padres radiantes y de unos niños que, sin entenderlo aún, ya forman parte de la historia de las fiestas mateas.
Un acto realmente emotivo que ha confirmado el espíritu de esta nueva cita: sembrar en los más pequeños el amor por Logroño y sus fiestas, y regalar a sus familias un recuerdo inolvidable.


