La Plataforma de Interinos de La Rioja (PIR) ha criticado este jueves que el curso escolar ha comenzado en esta comunidad con 32 clases sin profesor, repartidas en 21 especialidades.
El colectivo ha añadido que más de medio millar de profesores se incorporaron a sus puestos de trabajo el mismo día que lo hicieron los alumnos -el pasado martes-, sin tiempo para preparar sus materias, debido a la tardanza de la Administración. Ha indicado que la falta de profesorado, inicialmente concentrada en Matemáticas e Informática, se ha extendido ya a casi todas las especialidades e, incluso, empieza a afectar a Educación Infantil.
Esta Plataforma entiende que este déficit podría paliarse, al menos en parte, mediante medidas que valoren y protejan a los docentes, cuyas condiciones laborales resultan cada vez menos atractivas frente a otras profesiones y países. Por ello, considera urgente aprobar un decreto de interinos que incentive la permanencia del profesorado en La Rioja, especialmente en destinos más complicados; y que reconozca a quienes muestran un compromiso firme con la educación.
También se ha referido a que en La Rioja no existe un plan para garantizar el relevo de los docentes que se jubilarán en los próximos años, casi la mitad de la plantilla, lo que agravará los problemas actuales.
Ha incidido en que la opacidad de la Administración riojana y su falta de transparencia generan descontento y desmotivación entre el profesorado, como se constata, por ejemplo, en la ausencia de regulación de las comisiones de servicio en La Rioja, que es la única comunidad que aún no lo ha hecho.
El pasado curso, ha recordado, se publicaron unas instrucciones que, en lugar de dar respuesta a las necesidades de los docentes, favorecieron solo a determinadas organizaciones sindicales, ha subrayado.
La Plataforma cree que «la Administración toma decisiones sin control, arbitrarias y sin criterios claros, lo que incrementa el malestar del profesorado y eleva las tasas de absentismo». El futuro de la educación riojana, ha concluido, pasa por la buena gestión, el cuidado real de los docentes y la aprobación de normas claras que aporten seguridad y transparencia, con luz y taquígrafos, para garantizar una educación pública de calidad.


