Una larga fila de tractores con sus remolques ocupa un lado de la Avenida Juan Carlos I, en pleno casco urbano de Aldeanueva de Ebro. Vehículos agrícolas aparcados que se intercalan con turismos que siguen su tránsito habitual por las calles del municipio a sabiendas de que esto solo es el principio de lo que está por llegar, porque a la vendimia en esta localidad le quedan intensas jornadas por delante para empaparse del característico olor a mosto. Los corrillos de los agricultores van ‘engordando’ conforme se suman más partidas de uva recién cogida a esta cadena. Todos ellos aguardan a las 10:30 horas, momento en el que se abre el «pincho» (ese brazo articulado que se introduce en la carga varias veces para tomar una pequeña cantidad de uva), así que toca esperar unos minutos mientras las conversaciones van y vienen entre los guardianes de esas viñas que un año más vuelven a dar su fruto. Un fruto, eso sí, mermado, tocado y complejo de sacar adelante. Igual de tocado que los ánimos de estos viticultores. Que si los precios, que si los rendimientos cada vez más ajustados, que si poca cosecha que hay. «Y suma y sigue».
«La uva está muy irregular. Se ha mermado un montón, por no hablar de todo lo que hemos tenido que gastar en tratamientos por el mildiu. Mucho más que el año pasado. Es un año desastroso, todo lo complicado que podía ser», sentencia Pedro José, con poca motivación en sus palabras. Este agricultor de Aldeanueva, que arrastra varias vendimias a sus espaldas, ha recogido su primera viña de la campaña alrededor de las 6:30 horas. Tempranillo tinto de una parcela de Calahorra que sufrió levemente el golpe del granizo y que ha arrojado 12,5 de grado alcohólico. Perfecto para ir a parar a la partida de ‘early harvest’, o vendimia temprana, que comienza esta jornada y con la que la cooperativa elabora un tinto joven que va directo al mercado británico. El de Pedro José es el primer remolque de uvas de la fila en el que recaerá el «pincho» en un día de finales de agosto con el fresco obligando a cubrirse los brazos. Por detrás tiene a una veintena más que van agolpándose, algunos con uvas de bajo grado como las suyas y otros con partidas de grado alto que deben ser vendimiadas para evitar una sobremaduración. Cada una ya con su tolva asignada, cada una con su destino ya marcado dentro de un plan de vendimias y elaboración perfectamente definido.

Pedro José, agricultor de Aldeanueva de Ebro.
Para dar con la tecla de la fecha óptima de vendimia los muestreos previos que se hacen en campo son clave. Él dio en la diana. «Cuando vine con la muestra me salió clavada, doce y pico», destaca. A vendimiar se ha dicho, antes de que suba la maduración y se pasen de grado. De hecho, si se hubiera querido que esa viña terminase de madurar del todo, probablemente la vendimia se hubiera retrasado una semana y media más. Ahora las primeras uvas que vendimia Pedro José este año ya están listas para descargar en una de las tolvas que tiene la cooperativa. 9.000 kilos que ya ha salvado y puesto a cubierto por lo que pueda pasar de ahora en adelante.

La cooperativa calcula que a lo largo de la jornada se recogerán unos 200.000 kilos de uva de bajo grado, mientras que la semana que viene se espera coger algo de garnacha también con poca graduación. Viñedos de Aldeanueva lleva dos años elaborando su vino de vendimia temprana bajo demanda para un supermercado de Reino Unido con el que mantiene relación comercial desde hace unas dos décadas. La condición de este cliente entonces fue la elaborar un vino que tuviera entre 12 y 13 % de alcohol. «Hay que tener en cuenta que por cada medio grado de alcohol las tasas se incrementan en un porcentaje concreto para las bodegas comercializadoras, así que la decisión de elaborar este vino fue por petición del propio cliente», explica Abel Torres, gerente de la cooperativa, quien añade que otra partida de este vino con menor grado también se vende a otra bodega.
El resultado de esta vendimia temprana es un joven donde abunda la frescura en contraposición de un menor color fruto de una menor extracción. «Es un vino más ligero, que es justo lo que nos pide el mercado de Reino Unido, el cual es muy relevante en cuanto a volumen de ventas se refiere», apunta el gerente. Será de cara al mes de febrero o marzo cuando salga al mercado la nueva añada 2025 diseñada exclusivamente para este cliente.

La recogida de muestras para esta referencia ha sido más acusada en los últimos días, aunque aún hay alguna bolsa que otra que llega cargada de uvas tintas durante estos días a los laboratorios de la cooperativa para proceder a esas analíticas que den el visto bueno para ser partidas de vendimia temprana o no. Allí está Nerea, ataviada con la particular bata blanca que caracteriza a los técnicos de laboratorio, dispuesta a vaciar en la máquina un puñado de bayas que recién ha traído Pedro, otro agricultor de la zona. Tras una primera prueba para limpiar el recipiente procede a la medición del grado alcohólico con el refractómetro en la mano y agudizando la vista de un ojo. Tareas mecánicas que son, a su vez, determinantes para asegurar los resultados esperados. Una tarea que implica hilar fino para que todos los cabos estén bien atados.

La vendimia en Viñedos de Aldeanueva apenas lleva una semana en marcha (desde el pasado 18 de agosto), cuando entraron los primeros racimos de tempranillo blanco, aunque para estas fechas se han recepcionado ya también los remolques de uva verdejo en la bodega de Fincas de Azabache, abierta para las entregas de blanco. Después, a los tres días, llegó la vendimia de tintas a la casa con los primeros 215.000 kilos de tempranillo y, con ello, también a la DOCa Rioja. Uvas que en este caso fueron a parar a la segunda bodega con el fin de no mezclar producción de blancas y tintas. De cara a esta campaña, además, la organización ha variado para adaptar los medios y recursos a la situación actual. «Tenemos tres bodegas para la elaboración, pero este año hemos decidido abrir solo dos por la poca uva que se espera recoger. Así también ahorramos en costes», apunta Torres
Por delante se afronta una cosecha que se atisba rápida dada la poca carga que hay en las cepas, pero también por una maduración que ha ido acelerada en agosto, pese al fresco que ha protagonizado las últimas jornadas. La primera hoja del calendario de vendimias ya la ha arrancado esta cooperativa y a partir de ahora solo un mal avenido chaparrón podrá interferir en esta carrera.



