La Rioja se prepara para un relevo generacional complejo en su mercado laboral: en la próxima década habrá 2,8 jubilados por cada trabajador que se incorpore, según un informe de la Fundación Adecco. Esta cifra sitúa a la comunidad en la media baja del país (2,9), aunque lejos todavía de la situación más crítica que vivirán territorios como País Vasco, Castilla y León o Galicia, donde el índice supera los 4.
El estudio subraya que el envejecimiento de la población riojana marcará de forma determinante su futuro laboral y social. Aunque la situación es algo más favorable que en comunidades del norte peninsular, la región comparte un reto común: garantizar el sostenimiento del sistema de pensiones y atraer a más jóvenes al mercado de trabajo. La tasa de actividad juvenil y las oportunidades de empleo de calidad se convierten así en factores clave.
En el panorama nacional, La Rioja se mueve en una franja intermedia: mejor que Asturias, Cantabria o Extremadura, pero por detrás de comunidades como Murcia, Cataluña o Baleares, que presentan índices más positivos. Aun así, el informe advierte de que incluso las regiones mejor posicionadas afrontan un escenario “crítico” que exige políticas activas de empleo, natalidad y retención de talento.


