Cultura y Sociedad

«Hay gente que necesita unas vacaciones de las vacaciones»

«Durante estas vacaciones no voy a hacer nada, voy a descansar». ¿Quién no ha dicho eso en algún momento de su vida y luego resulta que se ha pasado ese tiempo más atento a lo que pasaba en el trabajo que a disfrutar de su tiempo libre? Este hecho no solo pertenece a unos pocos, lo cierto es que el término ‘desconectar’ suena bien e incluso fácil de hacer, pero hay muchas personas que no saben llevarlo a cabo.

«Estamos todo el rato conectados a otros, con el correo, las nuevas tecnologías y demás; no hay un corte y eso provoca carga mental», explica Teresa Rodríguez, psicóloga del equipo de North Psicólogos Online. Es decir, que a pesar de no estar en el trabajo, la gente sigue «enganchada a ciertas cargas o preocupaciones que tiene allí».

«Si no desconectamos, a nivel de sistema nervioso y de cuerpo, no se recarga toda la energía», comenta. «Es importante tomarse en serio el descaso», poner límites a lo que hace que la cabeza siga atada a las preocupaciones del día a día. «No te vas a poder ocupar de ellas, lo único que haces es darles vueltas, pero la realidad es que no vas a poder hacer nada y solo supone una carga mental más», explica la psicóloga.

Para eso existen puntos clave, aquellos que nos permiten o nos niegan la capacidad de descansar, y uno de los más importantes es el sueño. «Yo siempre digo que es la estrategia de regulación principal que tenemos», comenta Teresa. «Cuando dormimos procesamos todo lo que hemos vivido en el día», en la fase REM se procesan las vivencias y las emociones del día en forma de sueños.

«Si no dormimos lo suficiente, no llegamos a poder procesarlo todo y, esas cosas sin procesar, se quedan en el cerebro». Parece inofensivo, pero son estas cositas las que pueden provocar «problemas de memoria, de regulación emocional y trastornos reales del sueño». Y, aunque este sea un pilar de nuestro descanso y desconexión, el uso que hacemos de ciertas cosas también va a suponer una diferencia.

Aquí entran las tecnologías, redes sociales y todo lo demás. «Esta hiperconexión supone una carga», explica mientras añade que así no se permite a nuestro sistema nervioso relajarse. «Por supuesto, es muy útil, permite estar conectados a gente que tenemos lejos, al trabajo desde casa; pero, si no lo regulamos y no nos permitimos un descanso de esta conexión, puede provocar un agotamiento psicológico, emocional e incluso físico».

«En caso de no saber hacerlo, puede acabar suponiendo una problemática que derive en agotamiento total e incluso a desarrollar trastornos somáticos; es decir, enfermedades físicas propias del agotamiento cuyo origen es emocional», advierte Rodríguez. «Todos necesitamos momentos para estar solos, puntos de silencio para poder ir más despacio; pero hay gente que da igual que esté en casa o la playa, que hace lo mismo que en el trabajo».

Culpables de descansar

¿A qué se debe esto? «Descansar provoca culpa», Teresa ha visto casos así muchas veces. Gente que, si no está haciendo algo que ellos relacionan con la productividad, se sienten mal consigo mismos: «No pueden permitirse desconectar o descansar».

A esto, va hilado el concepto de vacaciones actual: «Estamos acostumbrados a vacaciones muy intensas». No hay espacio para la improvisación, se organiza todo: los sitios que ver, la hora de llegada, el tiempo para estar ahí. «Está muy bien que queramos ver sitios nuevos y que programemos ciertas cosas, pero hay que dejar espacio al disfrute y la apetencia».

«Debemos poder improvisar, si algún día me apetece echarme la siesta, no sentirme culpable por pensar que estoy perdiendo el día; porque entonces me estoy exigiendo lo mismo que en el trabajo», recalca la psicóloga. «Últimamente llega mucha gente que dice que necesitas unas vacaciones de las vacaciones; y es que, claro, se pegan unas jornadas maratonianas de muchísimas actividades y no han podido descansar nada».

¿Cuáles son las señales?

¿Cómo sé si mi cuerpo necesita descansar? Hay una serie de indicadores que pueden ayudar a saber si te estás dando el descanso que necesitas: «Dolor en el cuerpo, tensión muscular, problemas para dormir, temblores». Rodríguez subraya que todo eso es «una alarma total, tu cuerpo te está diciendo que ya no puede más».

También existen los indicadores emocionales: «Te sientes irritado, te cuesta pensar, prestar atención, relacionarte con gente, no puedes sostener las cosas que te pasan a nivel emocional». Todo eso significa que «hay que parar».

Vivimos en la sociedad de la productividad y parar se ve como algo malo. Sin embargo, lo que es realmente malo es la  relación con el descanso que se está extendiendo. Quizá lo que se debería hacer es dejar un momento el ordenador, el móvil y el trabajo a un lado, y, ese rato, dedicarlo a no hacer nada y darte el descanso que mereces: «Hay que dejar espacio a actividades que ayuden a bajar las revoluciones», finaliza Rodríguez.

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