Educación

La FP cumple 80 años en Calahorra con la vista puesta en el nuevo centro

El Instituto Valle del Cidacos de Calahorra se prepara para celebrar el 80 aniversario que cumple la Formación Profesional en la ciudad. Un testigo silencioso de generaciones enteras que han aprendido, crecido y soñado dentro de sus muros. El próximo curso, este emblema educativo de Calahorra celebrará nada menos ocho décadas que hablan de compromiso, de transformación social, de vocación docente y de raíces profundas en el tejido cultural, económico y humano de la comarca. Y lo hará, además, con la vista puesta en un futuro tan ilusionante como necesario: la construcción del nuevo Centro Integrado de Formación Profesional, que marcará un antes y un después en la oferta educativa de La Rioja Baja.

Durante todo este tiempo, el Valle del Cidacos ha sabido adaptarse a los cambios del sistema educativo, siempre manteniendo una esencia clara: formar personas con criterio, responsabilidad y herramientas para el mundo real. Desde su fundación en pleno en 1946 hasta nuestros días, el instituto ha acompañado a miles de estudiantes en su camino hacia la madurez personal y profesional. Es por eso que el 80 aniversario no será solo una efeméride más: será una celebración sentida, compartida y participativa. Un año entero de actividades llenas de memoria, emoción y reflexión que culminará en el mes de octubre de 2026, con actos pensados tanto para la comunidad educativa como para toda la ciudadanía de Calahorra.

Entre los eventos previstos, destaca una mesa redonda que reunirá a antiguos profesores, alumnos y personal del centro. Un reencuentro de generaciones donde se compartirán anécdotas, experiencias y visiones sobre cómo ha cambiado —y cómo no— la vida en el instituto. También se prepara una exposición conmemorativa que recorrerá la historia del centro a través de fotografías, documentos antiguos, objetos simbólicos y materiales didácticos de otras épocas. Para quienes sienten nostalgia o curiosidad, las visitas guiadas al edificio permitirán descubrir espacios que normalmente están cerrados al público, esos rincones que guardan los ecos de miles de recreos, exámenes, ensayos y confesiones adolescentes.

Además, se está elaborando un libro conmemorativo que irá mucho más allá de la crónica institucional. Será una obra coral, construida con testimonios personales, estudios históricos y documentación de archivo. Una edición que pondrá en valor no solo los logros del pasado, sino también el papel activo del centro en la vida de la ciudad. Porque hablar del Valle del Cidacos es hablar de Calahorra, de sus jóvenes y de sus aspiraciones.

Pero este aniversario no quiere limitarse a mirar atrás con cariño. Muy al contrario, quiere ser un trampolín hacia lo que viene. La directora del centro, Adela Fernández, lo tiene claro: «La ciudad lo necesita y la comarca también». Habla del nuevo edificio del Centro Integrado de FP y asegura que «no puede esperar más». Y es que, a pesar del reconocimiento del que goza el instituto y la enorme demanda de sus ciclos formativos, el espacio físico actual lleva años quedándose pequeño. Las listas de espera en algunas especialidades superan las 60 personas, lo que demuestra tanto el interés de los jóvenes como la calidad de la formación ofrecida.

Las obras de urbanización del sector en el que se ha planteado el nuevo edificio, competencia del Ayuntamiento de Calahorra, están previstas para comenzar en breve. Desde el Gobierno regional aseguran que en los próximos meses estará el proyecto (que confirman que es complejo y de una gran inversión) redactado y supervisado. Y desde el instituto insisten en que no hay tiempo que perder. Cada curso que pasa sin el nuevo edificio es una oportunidad desaprovechada para formar más y mejor. La Formación Profesional, lejos de ser una alternativa de segunda, es hoy una vía sólida y demandada para acceder al mercado laboral. Y el Valle del Cidacos lo sabe bien: lleva años apostando por una FP conectada con el entorno productivo, actualizada, dinámica y profundamente práctica.

Esa vocación ha permitido que miles de jóvenes encuentren su camino sin salir de la comarca. Que empresas locales cuenten con personal cualificado. Por eso el nuevo centro no es solo un capricho, sino una necesidad estratégica para el futuro de Calahorra y de toda La Rioja Baja.

El Instituto Valle del Cidacos mira al futuro con los pies firmes en el presente y la memoria viva de su pasado. Ocho décadas después de su fundación, mantiene intacta su vocación: educar con cercanía, formar con rigor y crecer junto a su comunidad. Porque la mejor manera de honrar la historia… es seguir escribiéndola.

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