Gran novillada la que han lidiado esta tarde en Navarrete los hermanos Álvaro y Pablo Lumbreras. A excepción del primer eral, falto de fuerzas y distraído, el resto de la novillada ha aunado clase, prontitud, fijeza, recorrido y humillación. Los animales lidiados es tercer y cuarto lugar fueron premiados con la vuelta al ruedo en el arrastre.
Si Doronsillo, herrado con el número 58 y corrido en tercer lugar, destacó por humillación y clase, Capitán, con el 70 en el costillar, trajo consigo la transmisión propia del toro importante y exigente.
Cómo de buenos serían los dos animales que consiguieron demostrar aquellas importantes virtudes, pese a las desastrosas lidiadas que recibieron, tan habituales por desgracia en este tipo de festejos de promoción.
Aquella codicia y aquella repetición hicieron que los dos excelentes animales de la familia Lumbreras se impusieran a sus matadores, los novilleros Daniel Moset y Hugo Casado.
Pese a todo, Moset y Casado consiguieron pasajes de buen aire por momentos, cuando consiguieron coger el aire a sus enemigos.
Moset abandonó el coso navarretano a hombros, fruto de un trasteo largo y el que hubo momentos templados y ligados. Pudo acompañarle en la salida triunfal Casado de no haber fallado con los aceros. Cierto es que a su segundo trasteo le faltó limpieza y en su primero acortó en exceso las distancias.
La ficha
– Plaza de toros de Navarrete. Novillada sin picadores con motivo de las fiestas en honor a la Virgen y San Roque. Tres cuartos de plaza en tarde de mucho calor.
– Erales de Álvaro y Pablo Lumbreras, bien presentados y de muy buen juego por duración, transmisión y codicia, a excepción del primero, flojo y distraído. Los lidiados en tercer y cuarto lugar, Doronsillo, herrado con el número 48, y Capitán, con el 70, respectivamente, fueron premiados con la vuelta al ruedo en el arrastre.
Daniel Moset (Guadalajara): silencio y dos orejas
Hugo Casado (Córdoba): oreja y saludos tras aviso.


