La Rioja

Ecologistas en Acción vincula la oleada de incendios en La Rioja con la falta de prevención

Ecologistas en Acción ha advertido del «día nefasto» que vivió La Rioja el pasado martes en materia de incendios forestales, tras haberse registrado al menos ocho fuegos en distintos puntos de la comunidad, una jornada en la que el calor extremo y el viento han favorecido su propagación.

El más grave se produjo en el barranco del Rigüelo, en Mansilla de la Sierra, donde se han quemado entre 40 y 50 hectáreas de masa forestal. También se detectaron fuegos en Munilla, Viniegra de Abajo, Gimileo, Fonzaleche, Treviana y entre Calahorra y Rincón de Soto, varios de ellos en zonas agrícolas. Afortunadamente, todos ellos han sido controlados o extinguidos gracias a una actuación rápida del operativo contra incendios.

«Estos incendios han demostrado que el sistema de extinción funciona en la fase inicial del fuego, con grandes profesionales y medios bien coordinados», ha reconocido la organización. Sin embargo, ha subrayado que «la simultaneidad de tantos fuegos evidencia un fallo claro en el sistema de prevención».

Ecologistas en Acción ha señalado como causa principal la Resolución 779/2024, firmada por la consejera de Medio Ambiente, Noemí Manzanos, que «ha relajado los criterios de riesgo y ha rebajado las exigencias de prevención». En concreto, han criticado el uso del nuevo IPOGIF (Índice Potencial de Gran Incendio Forestal), un índice autonómico que, según han indicado, califica el riesgo muy por debajo de lo que indican organismos como Aemet. De hecho, el pasado martes la Agencia calificó el riesgo en la montaña riojana como «extremo», mientras que IPOGIF lo ha situaba en «alto» o «muy alto».

«Algo de razón tendría Aaemet cuando ese mismo día se produjeron múltiples incendios», han apuntado desde la organización, que insta al Ejecutivo autonómico a alinearse con criterios científicos más exigentes y prudentes.

Además, Ecologistas en Acción ha denunciado que la normativa vigente permite el uso de maquinaria agrícola incluso en niveles de riesgo muy alto o extremo, mientras que otras actividades no vinculadas al sector primario sí están restringidas. «Se está permitiendo operar con cosechadoras, empacadoras, maquinaria forestal o ahumadores de apicultura sin prohibición expresa, incluso en zonas de peligro y con condiciones climatológicas extremas», han criticado.

«¿No deberían estar todas estas actividades prohibidas cuando el riesgo es extremo?», se preguntan. En su opinión, esta flexibilización normativa prioriza ciertos intereses económicos por encima de la seguridad y el patrimonio natural, aumentando el riesgo de que pequeños conatos se conviertan en grandes incendios forestales.

La organización ha advertido de que estas decisiones no solo ponen en peligro los ecosistemas y la biodiversidad, sino también la seguridad de personas, bienes y del personal que interviene en la extinción.

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