Cultura y Sociedad

Dos décadas entre hoces y zoquetas

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

La Fiesta de la Molienda de Ocón cumple este año dos décadas de tradición, pero lo de colocarse la zoqueta y coger la hoz o la guadaña para cortar los tallos del trigo, el cereal o la avena tiene varios siglos de historia. O lo de acarrear las haces de mies, o lo de trillar en la era, o lo de aventar para separar el grano de la paja. Esas tradiciones de pueblo, de las gentes del campo que tanto «agacharon el riñón» en aquellos años. Tradiciones que cada primer fin de semana de agosto regresan al rastrojo de Ocón.

Para esta época del año, los campos de cereal de esta zona están prácticamente cosechados, pero siempre se guarda un pequeño terreno para que las hojas afiladas de las hoces hagan su labor y se siga disfrutando de la autenticidad de este evento. «La Molienda es la consolidación del Valle de Ocón, en su conjunto, como referente en toda La Rioja de un pasado cerealista que, pese a la mecanización y evidente transformación de este sector, permite reconocernos e identificarnos como valle con esos oficios que durante tantos años se hacían en este territorio», destaca la alcaldesa de Ocón, Inmaculada Ortega, en referencia a esta fiesta popular.

Todo surgió cuando los campos universitarios dirigidos por, Urbano Espinosa, profesor de la Universidad de La Rioja, permitieron descubrir el antiguo molino del siglo XIV asentado en lo alto de un monte, en el término de Santa Lucía de Ocón. Un hallazgo que impulsó la construcción de un nuevo molino justo al lado del original, gracias a los fondos LEADER y la Asociación para el Desarrollo Rural de La Rioja Oriental. «Todo esto derivó en la iniciativa de dedicar un día de fiesta a esta práctica tradicional referente en el valle, algo en lo que participaron las asociaciones de los pueblos y el propio Ayuntamiento»

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares

Una «fiesta es muy participativa» que refleja la «autenticidad y el el patrimonio etnográfico rural de La Rioja». En este vigésimo aniversario se celebra, sin embargo, la edición XVIII y es que la pandemia y un alto riesgo de incendios forestales restringieron esta actividad en dos ocasiones.

La representación de la siega tradicional se celebrará este domingo (3 de agosto) a las 12 horas con todo el proceso incluido que le prosigue: acarreo, trilla a caballo y aventado. Cerca de medio centenar de personas, vecinos de los municipios del valle y pertenecientes a doce asociaciones, serán los encargados de ataviarse con las ropas de la época y escenificar el arte de la siega. «Además, es un acto auténtico porque quienes siegan y acarrean luego las gavillas de mies sobre los animales hasta la era donde se trillan son personas que antaño ya lo han hecho en estos pueblos, por lo que conocen la labor a la perfección».

También participarán las espigadoras, aquellas mujeres que van por detrás de los segadores recogiendo las espigas que se han caído al suelo, «porque aquí había que aprovecharlo todo», y también los niños que llevaban el almuerzo. »

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

La fiesta en conjunto, que comenzará a las 11:00 horas en el entorno del Molino harinero de Ocón, también será un escenario para disfrutar de talleres (elaboración de pan, cerámica, apicultura y almazuelas), mercados agroalimentarios y de artesanía, degustaciones (migas, champiñones, matrimonios y sepia), exposición de oficios tradicionales (alpargatas, cerámica y costura), puestos de venta de productos locales (Huevocón, Embutidos Luis Gil, Viñedos Finca Vistahermosa y Cersabor), e incluso paseos a caballo y exposición de animales en corrales sostenibles. El ritmo musical lo pondrá la Charanga Corco.

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