Mentes Abiertas

Cuerpos reales: el reto de mirarnos sin complejos

El verano suele llegar con promesas de descanso, diversión y libertad. Todo alegría, nada de preocupaciones. Sin embargo, para muchas personas también se convierte en una época de miradas críticas, comparaciones y presión estética. Con el calor reaparecen no solo los bikinis y bañadores, también los complejos. ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar nuestro cuerpo? ¿Qué podemos hacer para reconciliarnos con nuestra imagen?

En un nuevo episodio del podcast Mentes Abiertas (disponible en Ivoox, Spotify y Apple Podcast), la psicóloga Teresa Rodríguez nos invita a reflexionar sobre la imagen corporal, la autoestima y la importancia del respeto hacia uno mismo.

«La imagen corporal es una representación subjetiva, no solo cómo me veo, sino también cómo me siento», explica Rodríguez. Una construcción interna que depende de factores personales, familiares, culturales y, en los últimos años, del papel cada vez más presente de las redes sociales. «La exposición constante a modelos imposibles genera una presión brutal. Aunque sepamos que lo que vemos en Instagram no es toda la realidad, la comparación es inevitable», señala.

Desde su experiencia en consulta, esta psicóloga identifica tres niveles de influencia sobre cómo nos percibimos: el macrocontexto (la cultura, la publicidad, los cánones), el microcontexto (la familia, las amistades) y los factores personales (nuestra historia y estado emocional). «Muchas inseguridades no nacen de un solo comentario, sino de un goteo constante de comentarios que se acumulan con el tiempo», advierte.

Sobre cuándo empiezan a surgir estos complejos, Teresa destaca que cada vez aparecen antes. «Hay ingresos por trastornos de la conducta alimentaria a partir de los 12 años. Y eso, lo que significa es que las inseguridades ya han empezado mucho antes». Porque, tal y como lo explica la psicóloga, «no hace falta haber vivido un hecho traumático concreto para desarrollar una mala relación con el cuerpo. Basta con haber crecido en un entorno donde el cuerpo era constantemente juzgado o donde faltaban referentes positivos».

Y es que la comparación está muy presente desde pequeños. No solo entre hermanos o amigos, sino también cuando vemos cómo nuestros padres se juzgan a sí mismos frente al espejo. «Una frase tan simple como ‘¿estoy más gorda que esa persona?’ pronunciada por una madre puede dejar una huella sutil pero duradera».

Por ello, la aceptación es uno de los conceptos más importantes. «Aceptar el cuerpo no es lo mismo que que te encante. Puedes aceptar algo que no te gusta del todo. Se trata de respetarte, de hablarte con amabilidad». Para Teresa, uno de los gestos más importantes para mejorar la autoestima es modificar el diálogo interno. «No se trata de decirte todo el rato que estás estupenda, sino de dejar de hablarte con dureza. No es necesario destruirte cada vez que algo no te gusta».

En este camino, la terapia puede ser un gran apoyo. «Hay en muchos casos en los que identificar esa voz crítica ayuda a trabajar heridas del pasado que muchas veces ni sabíamos que estaban ahí y a construir una narrativa más amable sobre uno mismo». También insiste en que el trauma no tiene por qué venir de algo evidente. «A veces las personas normalizan vivencias dolorosas porque creen que eran cosas de niños o comentarios sin importancia. Pero si te ha hecho daño, importa».

La adolescencia es, según Teresa, una etapa especialmente vulnerable. «Es la etapa cuando más dependemos de la validación externa. Y si no hemos construido una autoestima sólida en casa, el impacto de los juicios ajenos puede ser muy fuerte». Aun así, la psicóloga se muestra optimista: «Veo que hay cambios generacionales, que los jóvenes están empezando a hablar más abiertamente de estos temas, aunque todavía queda camino por recorrer».

Además de trabajar el diálogo interno, la psicóloga propone otras estrategias prácticas como reforzar el autocuidado, aprender a validar nuestros logros (por pequeños que sean) y no dejar de hacer planes por cómo creemos que se ve nuestro cuerpo. «Cuidarse es hacer ejercicio porque te sienta bien, no porque te lo exige la voz crítica. Es ir a una cena y disfrutar sin castigarte por ello».

Rodríguez concluye con una idea poderosa: «Tu cuerpo no necesita cambiar para que puedas disfrutar del verano. Lo que quizá necesites es cambiar la mirada con la que te observas». Porque al final, la toalla más difícil de quitarse en la playa o la piscina no es la del cuerpo, sino la de nuestra mente.

Mentes Abiertas, un podcast de NueveCuatroUno que cuenta con el patrocinio del Gobierno de La Rioja y la colaboración de Caja Rural de Navarra y la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

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