Las noches de finales de julio traen a La Rioja un regalo celeste que parece sacado de un cuento: un trío de lluvias de meteoros que coinciden en el cielo y convierten el firmamento en un escenario vibrante de luz y movimiento. Las Perseidas, las delta Acuáridas y las alfa Capricornidas cruzan el cielo riojano casi al unísono y esta noche podrán verse.
Cada una de estas lluvias proviene de distintos cometas que, en sus antiguos pasos por el sistema solar, dejaron tras de sí rastros de polvo y hielo. Cuando la Tierra atraviesa esas corrientes invisibles, los fragmentos se desintegran al contacto con la atmósfera, generando esas estelas que nos roban un suspiro. Y este año, la naturaleza ha querido alinear los astros: entre el 29 y el 31 de julio, las tres lluvias coinciden, sumando sus fuegos al mismo cielo.
Las alfa Capricornidas, aunque menos conocidas, tienen un encanto particular. Su ritmo es pausado, con apenas cinco meteoros por hora, pero sus destellos suelen ser muy brillantes. La noche de este 30 de julio promete ser ideal, con una luna en cuarto creciente que desaparecerá temprano y dejará a la oscuridad hacer su magia.
Por su parte, las delta Acuáridas tendrán su pico máximo entre el 29 y el 31. Su radiante se encuentra al sur, por lo que en zonas altas de La Rioja Baja o en los viñedos abiertos del valle del Ebro puede haber buenas condiciones para ver hasta 20 meteoros por hora. Cielos despejados, una manta, y algo de paciencia serán más que suficientes para disfrutar de este baile cósmico.
Las Perseidas son sin duda las más esperadas del verano. Ya empiezan a verse pero su pico llegará en la noche del 12 al 13 de agosto, pero este año la Luna llena se interpondrá en el espectáculo. Por eso, muchos astrónomos recomiendan observarlas en esta semana final de julio, cuando aún son activas y el cielo, más oscuro, permitirá ver una buena cantidad de meteoros sin interferencias.
Para quienes quieran disfrutar de esta experiencia en La Rioja, lo ideal es alejarse del ruido y las luces. Lugares como el Parque Natural de Cebollera, la Sierra de la Demanda o el Valle de Ocón pueden ser el punto perfecto para tumbarse boca arriba y dejarse maravillar. Entre la medianoche y el amanecer será posible ver más de 25 meteoros por hora cruzando el cielo. Un espectáculo gratuito, efímero… y absolutamente inolvidable.


