Los comerciantes riojanos que han participado en un proyecto piloto de implantación de la cartera digital han percibido que es “una buena herramienta para aprovechar el potencial de los datos, aunque subsisten dudas sobre su impacto en las ventas”.
Así lo ha afirmado este lunes la secretaria general de Comercio de la Federación de Empresas de La Rioja (FER), Adelaida Alútiz, en una rueda informativa, en la que también ha participado el ingeniero de software de Arsys Lab, Mario Petruzzella.
Alútiz ha indicado que «el objetivo de esta iniciativa es la posibilidad de obtener datos de alta calidad en sus establecimientos que contribuyan a la mejora de su gestión y de sus servicios a los clientes».
Además, ha proseguido, se pretende popularizar las soluciones digitales entre los consumidores finales con esta nueva cartera digital, una herramienta cada vez más extendida en los sistemas de identificación de la Unión Europea (UE).
Ha detallado que el trabajo de campo, llevado a cabo en colaboración con la Cátedra de Comercio de la Universidad de La Rioja (UR), se desarrolló entre los pasados 17 y 21 de junio con la colaboración de veinte negocios comerciales y la participación de 360 compradores locales.
El análisis posterior de esta iniciativa concluye que «los comerciantes han mostrado una actitud muy positiva hacia las nuevas tecnologías y que reconocen su utilidad para mejorar la eficiencia y la experiencia de compra del cliente”, ha precisado.
Ha subrayado que “los frenos principales a la implantación de las nuevas tecnologías son el coste económico y la falta de formación”, ya que, “ante la idea de una cartera digital, los comerciantes opinan que la facilidad de uso y la agilidad en el pago son los aspectos más importantes”.
Más de un 90 por ciento de los compradores consideró fácil la instalación de la cartera digital, entendió su funcionamiento y completó sin dificultad el proceso, con una valoración media de la experiencia de 8,47 sobre 10, ha detallado.
Ha apuntado que la mayoría de los 360 compradores participantes fueron mujeres, el 71,6 por ciento, con una edad comprendida entre los 36 y 55 años y con una formación media y alta.
“En general, entran a los establecimientos buscando un producto concreto y les impulsa apoyar al comercio local porque confían en su calidad y prefieren la atención personal al cliente”, ha señalado.
Por su parte, Petruzzella ha indicado que, “aunque el coste y la falta de formación pueden suponer un freno a la hora de implantar estas tecnologías digitales, la visión general de los comerciantes es de optimismo y oportunidad hacia la digitalización y el uso de la economía del dato”.
“El estudio de conclusiones considera muy importante que esta positiva experiencia vaya acompañada en el futuro de más formación, comunicación y también de la demostración de los beneficios tangibles en la gestión y la experiencia del cliente”, ha subrayado.


