Aunque con estos calores parezca mentira, ya hay quienes tienen en mente la Navidad. Si el seis de enero es la mañana de la ilusión para los más pequeños, la de 22 de diciembre lo es para los adultos. Miles de riojanos amanecerán con la cada pegada al televisor anhelando que los niños de San Ildefonso les den la alegría de su vida cantando alguno de sus números y, si es el Gordo, mejor. Los más precavidos ya están comprando sus décimos en la administración de lotería número cuatro de Logroño.
Katia Vergara lleva casi un lustro detrás del mostrador y ya está acostumbrada a los furores que desata siempre la campaña navideña: «No hemos terminado la campaña del Niño y ya hay gente preguntándonos por la lotería de Navidad del año que viene».
Como todos los inicios, el de la campaña de Navidad no iba a ser menos: «Es muy estresante porque viene muchísima lotería. Tenemos que contar, consignar, imprimir y luego distribuir». Por suerte trabaja mano a mano con Juan que «tiene veinte japoneses en la cabeza y es quien lo organiza todo».
La administración donde trabaja Katia está en la calle Capitán Gallarza, casi llegando a Portales: «Estamos en un lugar privilegiado, en pleno Casco Antiguo, entonces viene mucho turista. Todo el mundo cuando vamos fuera compramos lotería de navidad o encargamos a quien va que nos compre». Este año Katia afirma convencida: «Vamos a dar el ‘Gordo’ nosotros y se va a quedar en Logroño».

La lotería, sobre todo en fechas puntuales, forma parte del ADN de los españoles y es algo que llega a todas las edades: «Mucha gente joven, sobre todo cuadrillas, vienen a pasar el fin de semana a Logroño y al final se terminan llevando varios décimos».
Además de lotera, Katia bromea con que en la propia administración tiene otro empleo: «Somos la segunda oficina turística de Logroño. Aunque todos tengamos Google Maps, al final lo mejor es siempre preguntar. Viene muchos turistas preguntando dónde está la calle Laurel o donde hay una cosa o la otra». El poder «ayudar y sentirse útil» es algo que le reconforta enormemente.
Pero además de los foráneos, son muchos los riojanos que pasan a diario por su administración: «Vienen a por su bonoloto o a por su lotería porque son abonados». Pasar por esta céntrica administración forma parte ya de la rutina de muchos vecinos: «Yo creo que influye mucho el trato a los clientes. Casi todo el mundo se va de aquí con una sonrisa y con la ilusión de que le pueda tocar».
Y, como en todo en esta vida, los hay que son muy especiales y «buscan números raros». La lotería nacional está compuesta de cinco números que van del 00000 hasta el 99999, entonces «muchos número son fechas y hasta aquí viene gente buscando una fecha concreta porque lo tenemos nosotros de casualidad».
Bueno, se desplazan hasta ahí o lo piden internet, porque como buen comercio atemporal, esta administración de lotería ha sabido adaptarse a los tiempos que corren y hace pedidos online.

Antes de trabajar en la administración, Katia tuvo su propia empresa y aprendió cómo trabajar codo a codo con la gente: «Siempre trato a la gente como me gustaría que me trataran a mi». Y eso es algo que se nota. Porque en el ratito que dura la entrevista, Katia saluda a los clientes que entran a la administración por su nombre y siempre con una sonrisa de oreja a oreja.
Si pudiera, repartiría el ‘Gordo’ entre «toda la gente trabajadora que realmente» y promete que «si yo supiera cuál iba a ser el premiado, no me lo iba a quedar todo para mi. Lo repartiría sin dudarlo». El ‘Gordo’ de Navidad no sé si tocará aquí, pero desde luego a todos sus clientes les ha tocado la lotería con Katia.


