Cultura y Sociedad

Luezas de Cameros celebra su primera boda después de más de 60 años

Luezas celebra su primer casamiento después de más de 60 años

La era donde se va a celebrar el enlace entre Paula e Ismael

El verano a 1.130 metros de altitud se vive de manera diferente. Que se lo digan a Paula e Ismael, que han elegida una era en Luezas de Cameros para celebrar su boda. La aldea, perteneciente a la localidad de Soto en Cameros y sin residentes fijos durante el año, tiene un gran potencial que ofrecer a sus visitantes, más allá del fresco de la sierra.

Paula es descendiente de este pueblo del Camero Viejo y siempre tuvo claro que Luezas iba a ser el pueblo donde se casaría algún día: «Mi marido Ismael no lo veía tan claro»-ríe-, «pero yo quería hacerlo en el pueblo de mi padre y quería algo diferente».

En enlace será el próximo 26 de julio y será el primero que se hace en Luezas después de más de 60 años. Aunque no hay registros que certifiquen una fecha exacta, los vecinos de la aldea tienen constancia de que la última ceremonia nupcial celebrada en este municipio fue a finales de los años 50 o principios de los 60. Blasa, una tía abuela de Paula, ya lo hizo allá por 1948.

«El pueblo está muy emocionado y con muchas ganas, al igual que nosotros», asegura Paula. La naturaleza será el escenario de las nupcias de esta pareja: una era justo debajo de la ermita del pueblo. Una ermita que en su día fue la iglesia de Royuela, el despoblado perteneciente a Luezas y que, tal como cuenta la leyenda camerana, desapareció por una boda fatídica en la que todos los vecinos se envenenaron, excepto tres hermanas que no acudieron al casamiento.

Más allá de cuentos y fábulas, la boda de Paula e Ismael va a ser sin duda el acontecimiento del año en la aldea. Tras la ceremonia, se servirá el cóctel y, seguido, la comida de manos de un catering. Una celebración poco habitual en lo que al escenario se refiere, pero la descendiente de Luezas siempre ha sabido qué tipo de ceremonia quería: «He sido camarera y he visto muchas bodas en restaurantes y al final son todas muy parecidas. Yo quería algo diferente, algo que me representara, y qué mejor que en el pueblo. Cada vez se lleva más el casarse en el campo, aunque sigue siendo poco habitual».

Unas «raíces emocionales»

Charo Rodrigo, presidenta de la Asociación de Amigos de Luezas, celebra en enlace de Paula e Ismael como un «gesto muy bonito hacia el pueblo». «Es motivo de alegría y orgullo que este momento tan íntimo y personal lo quieran compartir en nuestro pueblo. Eso quiere decir que las raíces emocionales siguen vivas y que hay un vínculo emocional muy fuerte aunque ya no se viva aquí», destaca.

Un acto, apunta, que es homenaje también a los antepasados del municipio, «como una forma de honrar nuestra memoria y crear recuerdos bonitos para le futuro». De hecho, añade, «puede servir de inspiración para las nuevas generaciones, para que vean cómo se puede celebrar y disfrutar del pueblo de otra forma y con otra mirada».

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