El calendario no entiende de amores largos ni de compromisos eternos. Tampoco las estadísticas. Y en 2024, los números han hablado: en España han vuelto a crecer los divorcios después de dos años de caída. Y La Rioja no solo no ha sido ajena a esta tendencia, sino que se ha colocado en los primeros puestos del país en cuanto a tasa de disoluciones matrimoniales. Con 2,1 rupturas por cada mil habitantes, la comunidad ha quedado solo por detrás de Ceuta, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
La cifra confirma que algo se mueve en los vínculos conyugales, y no necesariamente en el sentido romántico. En total, se han producido 86.595 separaciones en el país, un 8,2 por ciento más que el año anterior. A pesar de este repunte, las cifras aún están lejos de las que se registraban antes de la pandemia, cuando se superaban los 100.000 divorcios anuales.
En el mapa del amor roto, La Rioja destaca con una tasa que supera con claridad la media nacional. Comparte los primeros puestos con regiones como Canarias, Baleares, Murcia o la Comunidad Valenciana. En el extremo opuesto, Melilla presenta la menor tasa, con un 1,4.
Este escenario no solo refleja una tendencia numérica. También ofrece pistas sobre cómo están cambiando los modelos familiares. La custodia compartida, por ejemplo, ha vuelto a crecer. Por segundo año consecutivo, ha superado a la custodia materna, consolidándose como el régimen preferido tras las separaciones. Un giro significativo si se tiene en cuenta que, durante décadas, la custodia exclusiva para la madre fue casi automática.
Más de 16 años de matrimonio antes del adiós
Separarse ya no es cosa de los recién casados. O, al menos, no solo de ellos. La media de duración de los matrimonios que se han disuelto este año en España se ha situado en los 16,4 años. Y lo que llama la atención es que casi uno de cada tres divorcios ha llegado después de más de 20 años de convivencia.
También hay un 22,5 por ciento que se ha producido entre los cinco y los nueve años de relación, y un 16 % entre los diez y los catorce. Solo un 3,4 por ciento se divorcia en los dos primeros años.
Las cifras parecen decir que los matrimonios más duraderos no están exentos de crisis. Y que la ruptura no es un fenómeno únicamente juvenil, sino también maduro.
Hijos, edades y formas de separarse
Casi la mitad de las parejas que se han separado no tenía hijos dependientes. Un 42,6 por ciento sí convivía con menores, y un porcentaje más reducido —el 3,9 por ciento— con mayores dependientes económicamente. Además, en un 7,5 por ciento de los casos había menores y mayores a cargo.
En cuanto a las edades, la media de las mujeres que se han divorciado este año ha sido de 46,6 años, y la de los hombres, de 49. Entre las parejas del mismo sexo, el grupo más numeroso que opta por la separación se concentra entre los 40 y los 49 años, sin grandes diferencias entre géneros.
Respecto a la vía para disolver el vínculo, más de 52.000 divorcios se han tramitado por sentencia, otros 21.580 por decreto y 12.644 mediante escritura pública ante notario. La vía judicial, aún mayoritaria, sigue siendo la más común.
En este 2024, divorciarse en La Rioja ha sido más común que en la mayoría del país. Pero más allá de los números, lo que cambia es el relato. Se consolida una imagen de familia más compartida, más madura en sus rupturas, menos marcada por roles tradicionales. Las estadísticas no hablan de emociones, pero sí dibujan el contexto donde estas ocurren.


