La seguridad ciudadana en La Rioja ha experimentado una ligera mejora durante los primeros meses de 2025. Así lo confirman los datos del Ministerio del Interior en el informe sobre criminalidad, que reflejan un descenso del 5,84 por ciento en el número total de delitos conocidos en la región. En cifras concretas, se ha pasado de 2.312 infracciones registradas en el primer trimestre de 2024 a 2.177 en el mismo periodo de este año. Una noticia que invita al optimismo aunque con ciertos matices que no conviene pasar por alto.
Porque si bien la mayoría de los delitos tradicionales muestran una tendencia a la baja, hay un fenómeno que no deja de crecer y empieza a encender todas las alarmas: la ciberdelincuencia.
Este tipo de delitos ha aumentado un 31 por ciento en apenas un año. Se ha pasado de 517 infracciones vinculadas al entorno digital en el primer trimestre de 2024 a 677 en el de 2025. Y dentro de este bloque, lo más preocupante son las estafas informáticas, que han subido nada menos que un 40 por ciento, alcanzando los 576 casos. Un dato que pone en evidencia el avance de los ciberdelincuentes y la vulnerabilidad creciente de muchos ciudadanos ante engaños en redes sociales, plataformas de compraventa o suplantaciones de identidad online.
Bajada generalizada de delitos tradicionales
A pesar de ello, los delitos tradicionales bajan. Los más habituales siguen siendo los hurtos, aunque han experimentado un descenso notable: de 655 casos en 2024 a 571 este año. También caen ligeramente las sustracciones de vehículos y los delitos de lesiones, tanto los graves como los menos graves. Este tipo de delitos, a menudo vinculados a altercados en espacios públicos o conflictos personales, han bajado de 58 a 50 casos.
En cuanto a los robos con fuerza en domicilios y otras instalaciones, la situación se mantiene relativamente estable, con una pequeña subida (de 130 a 133). Aunque no se trata de un repunte significativo, sí recuerda la necesidad de no bajar la guardia en este tipo de delitos que afectan directamente a la sensación de seguridad en el entorno más íntimo: el hogar.
En el apartado de delitos graves, hay datos claramente positivos. Los homicidios en grado de tentativa se han reducido de tres a uno. También bajan las agresiones sexuales con penetración y los robos con violencia o intimidación, que pasan de 205 a 158.

Sin embargo, no todo son buenas noticias. Aunque en números absolutos el incremento no parece dramático, el tráfico de drogas ha duplicado sus casos en solo un año: de 12 a 24. Es un dato que inquieta por lo que implica en términos de criminalidad organizada y del posible impacto social a medio plazo.
Los datos del primer trimestre de 2025 no solo ofrecen una visión global de la seguridad en La Rioja, sino que también permiten analizar con más detalle lo que está ocurriendo en sus principales municipios (hay cifras de los de más de 20.000 habitantes). Y lo cierto es que Logroño y Calahorra muestran dinámicas muy distintas.
En Logroño descienden los delitos graves
En la capital riojana, la criminalidad convencional apenas se mueve: se han contabilizado 1.071 delitos frente a los 1.057 del año anterior. Un incremento muy leve, casi plano. Sin embargo, al profundizar, emergen contrastes significativos.

La mejor noticia llega en el terreno más sensible: los delitos contra la libertad sexual se han reducido a la mitad, pasando de 18 a 9 casos. Por otro lado, se detecta un repunte en los robos, tanto con violencia (de 14 a 17 casos) como con fuerza (de 48 a 52). En contrapartida, los hurtos, que suelen ser los delitos más frecuentes, bajan con claridad: de 408 a 355.
Y como en el resto de la comunidad, el gran salto lo dan los ciberdelitos, que en Logroño han crecido de forma preocupante: de 265 a 368. Una señal clara de que el delito ha encontrado en el mundo digital un nuevo campo de acción.
Calahorra: bajan los delitos generales
En Calahorra, los datos muestran un panorama más favorable en términos globales. La criminalidad convencional ha descendido notablemente, de 324 delitos en el primer trimestre de 2024 a solo 217 en 2025. Una caída que refleja, en principio, una mayor tranquilidad en las calles.

Sin embargo, esa calma no se traduce del todo en los delitos más graves. Los casos de agresiones graves y riñas tumultuarias se han más que duplicado (de 5 a 12), y los delitos contra la libertad sexual también han subido, pasando de 2 a 6. Aunque las cifras absolutas son bajas, el aumento en este tipo de delitos es motivo de preocupación.
Donde sí se nota un descenso claro es en los robos, que han caído de 22 a 12, y en los hurtos, que han bajado casi a la mitad: de 97 a 51.


