Dice un compañero, con resignación y algo de mala leche, que lo que ocurre entre los muros del Convento de la Merced no le interesa a casi nadie. Y algo de razón tiene. Deberían hacérselo mirar los diputados. Allí se celebra la expresión máxima de la democracia riojana cada quince días, pero la duración de los plenos (a veces más largos que una noche en un tren del ministro Puente sin aire acondicionado y en plena ola de calor) echan a cualquiera para atrás. En tiempos de reels de 15 segundos, mensajes de no más de 280 caracteres y legislaturas que rara vez duran cuatro años, un discurso de más de dos horas es difícil de seguir, aunque lleves dos cafés en vena de par de mañana. Si eso lo trasladamos al Debate del estado de la Región, los tiempos se van a cotas máximas.
Por eso, el común de los mortales prefiere pasar de largo las páginas del periódico donde se hace referencia a estos días especiales. Más bien, hacer scroll, que para eso somos digitales. Así que sabiendo que esta crónica no se recordará como una de las más leídas de la historia de este medio, allá vamos. Contemos lo que pasaba mientras Gonzalo Capellán ofrecía una ristra de anuncios, recordaba lo hecho en los últimos meses y sacaba pecho de dar «pasos firmes en la buena dirección para construir un futuro mejor, apoyado en la estabilidad y certidumbre de un buen Gobierno».

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
Y es que el Debate sobre el estado de la Región da habitualmente para más que titulares. Color, crónica social, cotilleo político, abanicos, bostezos y silencios. Porque mientras el presidente se afanaba en desgranar sus 38 páginas de discurso, la vida dentro del hemiciclo seguía su propio guión.
Muchas miradas al móvil y algunas diputadas afanadas en coger notas. Ana Victoria del Vigo (PSOE) y Henar Moreno (IU) se llevaron el premio gordo en eso de escribir. Como si el sueldo les fuese en ello. Mientras, otros, ni una sola línea. Ricardo Velasco (PSOE) a ordenador y otros con la tablet a mano.
Y entre las columnas del convento, alcaldes de las cabeceras de comarca, miembros de la sociedad riojana y los expresidentes riojanos del PP. Ni rastro de Concha Andreu. Algunos cuentan que no tenía invitación. Otros que estará preparando su intervención en el Comité Federal del PSOE que se celebra este fin de semana tal y como le han pedido desde Ferraz (no se prevé que lo haga el nuevo secretario general, Javier García).

En el Parlamento riojano cada uno tiene su función en días como el de este miércoles. Y el de Alfonso Domínguez era el de marcar el momento de los aplausos. Él comenzaba y los demás seguían en los momentos ‘cumbres’ del discurso. Entre compromisos y promesas, el momento de sorpresa para los populares llegaba con el anuncio del nuevo centro de día de Arnedo. No se había marcado aplauso en el guión. Sin embargo surgió del fondo de la sala, sin previo aviso. El número dos de Capellán levantó la cabeza, casi sorprendido de que alguien rompiera la modorra institucional.
Y mientras el presidente avanzaba, el ambiente se dividía entre los que escribían, los que aguantaban el tipo y los que desconectaban con elegancia. Sanidad, centros de especialidades, el nombre de Adoración Sáenz resonando con fuerza. Palmadita en la espalda a Conrado en un guiño cómplice. «Que no digan que no nos entendemos», parecía dejar caer el presidente. Aplausos, gestos, silencios. Y entre todo eso, una condena firme a las agresiones tránsfobas del pasado fin de semana.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
Poco después de ese momento llegaba el único instante de improvisación y el presidente sacaba su vena de profe. «Ríase, señor, Alda, ríase», le decía al diputado de Vox como ese profe al que el alumno díscolo le intenta boicotear la clase. El presidente había empezado a hablar de «uno de los proyectos más importantes y transformadores de la legislatura»: los 5,5 millones de euros al CPEE Marqués de Vallejo. Alda se había echado a reír y desde la tribuna el presidente le llamaba la atención.
Poco más en un día en el que las crónicas de color solo pueden teñirse de una paleta de colores grises.


