Es la única batalla en la que merece la pena participar. Porque así es la sangre jarrera: de rojo intenso, para nada espesa, ligera y muy sabrosa. Y cargados de vino, los jarreros, riojanos y visitantes nacionales e internacionales se encaran casi de madrugada a los Riscos de Bilibio para marcharse de vino de los pies a la cabeza. Es la batalla más divertida del planeta. Esa en la que el amigo es tu rival para pasar del blanco impoluto de la prenda oficial al rojo intenso del vino que entra a través de todos los poros de la piel. Y luego, todos juntos, a almorzar.

EFE/ Villar López
Haro celebra una nueva edición de su famosa Batalla del Vino. Y lo ha hecho con un tiempo inmejorable y con miles de personas tirando vino desde remolques, con sulfatadoras, botas, botellas, pistolas de agua… Todo vale para manchar al de al lado, porque aquí solo pierde el que no se mancha, demostrando que no sabe pasárselo bien.

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Durante aproximadamente dos horas, la emoción estalla entre los asistentes, que se lanzan cerca de 40.000 litros de vino sobre unos 10.000 participantes, tanto locales como visitantes de toda España e incluso de lugares tan lejanos como Canadá o Australia. De esa cifra, el Ayuntamiento dona unos 3.000 litros, mientras que el resto lo aporta el público. Es una batalla de color púrpura, música y camaradería que transforma el paisaje natural de los Riscos en una auténtica fiesta sensorial.
Una fiesta con historia
La Batalla del Vino de Haro, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, se celebra cada 29 de junio, día de San Pedro. Su origen histórico se remonta a una antigua romería en honor a San Felices de Bilibio, patrón de Haro, que terminó convirtiéndose en una batalla simbólica de vino tras una disputa territorial entre Haro y Miranda de Ebro por los Riscos de Bilibio. Desde bien temprano, los participantes, vestidos de blanco y pañuelo rojo, se congregan en la Plaza de la Paz para iniciar, alrededor de las 8:00 de la mañana, una peregrinación de seis kilómetros hasta la ermita donde se celebra la misa que da paso a la batalla más divertida del mundo.
- Reportaje fotográfico de EFE/ Villar López


