La industria ha vuelto a cobrar protagonismo en el valle del Ebro. Varios proyectos empresariales están marcando un cambio de tendencia en esta zona tradicionalmente agrícola y vitivinícola, que ahora se proyecta también como territorio para el desarrollo industrial.
Con inversiones millonarias, generación de empleo y planes de crecimiento ambiciosos, hay, entre otras, tres iniciativas que comparten una apuesta por el arraigo territorial, el compromiso medioambiental y la creación de valor añadido.
Más de una década después de la urbanización del polígono industrial El Recuenco, Calahorra ha conseguido atraer su primer gran proyecto empresarial desde hace años. Se trata de la empresa búlgara Formatt Building Products Spain, especializada en la fabricación de placas de yeso laminado, que ha comenzado esta misma semana las obras de su futura planta sobre una superficie de más de 120.000 metros cuadrados en 18 parcelas de este polígono.

La inversión prevista alcanza los 68,3 millones de euros hasta 2027. En una segunda fase, la empresa destinará otros 24 millones de euros a la ampliación de su capacidad productiva y a la electrificación completa de la planta. La producción anual inicial será de 30 millones de metros cuadrados de yeso, con posibilidad de escalar hasta los 40 millones.
El proyecto creará 160 empleos directos y casi 300 indirectos durante la construcción y puesta en marcha. Además, cuenta con una fuerte dimensión territorial: el yeso provendrá de una cantera riojana situada en Leza de Río Leza, propiedad del mismo grupo, lo que favorece la economía de proximidad.
La fábrica ha sido reconocida por el Gobierno de La Rioja como Proyecto de Interés Estratégico Regional (PIER), lo que le otorga un tratamiento preferente en los trámites administrativos y el acceso a ayudas públicas en I+D, energía y sostenibilidad.
Ezcaray: expansión de una industria familiar
La empresa Euro Seating, con sede en Ezcaray, continúa consolidando su posición como referente mundial en la fabricación de butacas para estadios, auditorios y espacios escénicos. Bajo la dirección de Gonzalo Robredo, quien ha integrado a sus hijos en la gestión del negocio, la compañía vive una etapa de renovación interna y expansión comercial.
Con una trayectoria internacional consolidada —exporta a 130 países y cuenta con sedes en lugares tan estratégicos como Alemania, México o Dubái—, Euro Seating ha iniciado una inversión de 3 millones de euros para ampliar sus instalaciones y actualizar su maquinaria.

Estadio Alfredo Harp con asientos de Euroseating. /Foto: Euroseating
Entre las mejoras destacan la construcción de una nueva nave de 1.000 metros cuadrados para moldes, la adquisición de una máquina digital de corte de tejido y un sistema robotizado de barnizado. También se está renovando la imagen exterior de la fábrica, con reformas en fachadas que reciben visitas de hasta 75 nacionalidades al año.
Robredo ha rechazado en tres ocasiones ofertas millonarias para vender la empresa. En su lugar, apuesta por el crecimiento a largo plazo desde Ezcaray, reforzando su equipo comercial y promoviendo un modelo familiar, comprometido y con visión global.
Al otro lado del Ebro: tecnología con trazabilidad
El tercer vértice de este triángulo industrial se encuentra al otro lado del Ebro en San Adrián (Navarra), donde el Grupo Láser Ebro sigue fortaleciendo su posición en el sector del metal. Especializada en la transformación de chapa, tubo y calderería, la empresa prepara ahora una nueva ampliación de su sede central, con la construcción de dos nuevos edificios que suman 3.887 metros cuadrados sobre una parcela contigua.
El proyecto contempla la creación de una nueva nave para maquinaria eléctrica y láser, además de un edificio de oficinas y almacén de materias primas. La inversión total asciende a 1,57 millones de euros y supondrá la incorporación de al menos 18 nuevos trabajadores.

Láser Ebro cuenta con más de 250 técnicos cualificados y opera desde Navarra con ocho centros productivos repartidos por todo el país: Pamplona, Zaragoza, Valencia, Madrid, Murcia, Sevilla, Pontevedra y Valladolid. Con más de 100 máquinas en funcionamiento, la empresa ofrece trazabilidad completa en todos sus procesos, desde el origen del material hasta el operario que lo manipula y los certificados técnicos de cada componente.
Con una fuerte orientación a sectores como la automoción, la arquitectura, las energías renovables o el ferroviario, Láser Ebro representa un modelo de industria tecnológica, altamente especializada y anclada en el territorio.
Los tres casos revelan una dinámica común: el valle del Ebro se está consolidando como un eje industrial moderno, competitivo y sostenible. A través de la combinación de inversión extranjera, modernización de empresas familiares y desarrollo de tecnología avanzada, esta cuenca media del Ebro demuestra que es posible generar empleo, valor y crecimiento sin renunciar al arraigo, la calidad ni el respeto por el entorno.


