Cañas ha sido este sábado un lugar para la memoria espiritual e histórica de La Rioja con la celebración de los actos en honor a la Beata María Urraca, figura central del Monasterio cisterciense y referente de la vida religiosa riojana. En el 800º aniversario de su elección como abadesa, autoridades civiles y eclesiásticas se han dado cita para conmemorar su legado. Entre los asistentes han estado la presidenta del Parlamento de La Rioja, Marta Fernández Cornago; el obispo de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, Santos Montoya; el consejero de Educación, Cultura, Turismo y Deporte, José Luis Pérez Pastor, y el alcalde de Cañas, Roberto de Corta.

La jornada ha comenzado en el exterior del monasterio con la inauguración de una pequeña plaza dedicada a la beata, presidida por una hornacina que alberga una talla de María Urraca, obra del artista José Gonçalves. Ataviada con hábito cisterciense y los atributos propios de su cargo, la figura ha sido bendecida por el obispo Montoya en un acto cargado de simbolismo. Desde allí, la comitiva se ha trasladado a la Sacristía para visitar parte de la exposición ‘María en el corazón del pueblo: iconografía y fe’, una muestra que recorre la representación mariana en cinco espacios temáticos, desde la infancia de Jesús hasta la piedad popular.
El recorrido ha concluido en la Sala Capitular, donde se encuentra el sepulcro que guarda el cuerpo incorrupto de la beata. Ante este lugar sagrado, las autoridades han tomado la palabra para ensalzar el legado de luz y sabiduría dejado por esta figura emblemática del cister riojano. El obispo Montoya ha elevado una breve oración, y la emoción del momento ha culminado con un delicado recital de música sacra interpretado por la madre Covadonga Santos, acompañada por músicos y un grupo de niños.

Bajo el lema Legado de luz: 800 años de la Beata Urraca, instituciones como el Gobierno de La Rioja, la Diócesis, el Ayuntamiento de Cañas y la Asociación Cultural Beata Urraca han unido esfuerzos para reivindicar el impacto espiritual, cultural y patrimonial de esta riojana ilustre. Durante casi cuatro décadas de liderazgo monástico, la Beata Urraca condujo al monasterio a su época de mayor esplendor, y su figura continúa inspirando devoción y reconocimiento más de ocho siglos después.


