Hay fines de semana que saben diferente. A uva madura, a pan recién tostado, a jamón cortado a mano. Que huelen a campo, a barrica, a fiesta compartida. Así es Entreviñas, la gran cita que Aldeanueva de Ebro celebra cada año para rendir homenaje a lo que la define: el vino, la tierra… y la manera de disfrutar de ambos.
Este año, la XV edición llega con más fuerza que nunca. Lo hace de viernes a domingo (6-8 de junio), con una agenda repleta de propuestas para todos los sentidos y un objetivo claro: hacer que cada visitante se sienta parte de algo especial. Porque Entreviñas no es una feria al uso. Es una invitación a parar, brindar, mirar alrededor y decir «esto es vida».
El pistoletazo de salida será el viernes, cuando la sala Entreviñas se vista de blanco para acoger una fiesta que, más que inauguración, será un ritual de bienvenida. La Noche en Blanco comenzará a las 21 horas con food truck, DJ’s (Chusco Herreros, Imanol y David Posada) y vino blanco bien frío. Quien acuda vestido de blanco entrará en el sorteo de un viaje. Porque aquí, hasta la suerte viene en copa.

Pero lo que realmente elevará esta edición —literalmente— serán los vuelos en parapente a motor. Desde la báscula municipal despegarán, a ritmo constante, parejas de pasajeros que podrán ver Aldeanueva desde el aire, mientras las viñas se extienden como un mosaico dorado bajo sus pies. Un lujo que normalmente cuesta 85 euros, pero que, gracias a la colaboración del ayuntamiento, saldrá por 45, con vídeo 360º incluido para no olvidar nunca el momento.
El alma de la feria se servirá en copa. Y en formato pequeño. Catorce bodegas del municipio, la Ruta del Vino Oriental y cinco puestos de ‘pulguitas’ darán forma a un recorrido de sabores pensado para recorrer sin prisa, de 11.30 a 15 y de 19 a 23 (sábado) o 22 (domingo). Por siete euros se pueden probar dos vinos, dos pinchos y llevarse una copa; aunque hay combinaciones para todos los gustos. Aquí, la moneda no es el euro: son los ‘garnachitos’, una divisa creada para la ocasión, que convierte cada transacción en un pequeño juego.
Además, tres expositores traerán jamón al corte, embutidos al vacío y encurtidos caseros. El aroma se mezclará con la música y con las conversaciones pausadas de quienes vienen a disfrutar, no a correr.
Este año, ante la gran demanda, se duplican las catas en el Mirador de las Viñas. Habrá ocho el sábado y cuatro el domingo, dirigidas por la sumiller Marta Bernad, y con unas vistas que por sí solas ya justifican la visita.

Y por primera vez, la histórica Bodega del Cura abrirá sus puertas sin necesidad de reserva. Allí, entre muros con historia, podrán probarse vinos de autor, reservas y grandes reservas. Además, se ha creado un espacio dedicado a las mejores garnachas locales, para honrar la uva que da nombre a la moneda de la feria y que representa lo mejor del vino riojano.
No todo será vino. La feria se llenará también de música y memoria. El sábado, el Grupo Folklórico Aragón actuará a mediodía, y por la noche, Sonika Versiones pondrá a bailar a los asistentes. El domingo será el turno de Orquestina Anarcoyeyé, con su estilo único entre lo tradicional y lo desenfadado.
Mientras tanto, se podrá patinar en una pista sintética instalada para familias, recorrer la vinoteca del Museo del Vino, subir al balcón de las cigüeñas, visitar viñedos con sesiones de DJ, la almazara, o participar en una cata con chocolate en Bodegas Real Rubio. Incluso se podrá entrar al ático-museo de la familia Muñoz Merino, donde las herramientas de oficios antiguos aún cuentan historias.
Con un presupuesto cercano a los 115.000 euros, la feria espera repetir las cifras de anteriores ediciones: 15.000 visitantes, 10.500 pulguitas y 20.000 consumiciones. Pero lo importante no es el número, sino la experiencia. Lo que se lleva cada uno al irse: ese recuerdo que huele a campo, a vino y a buena compañía.
Las reservas para catas y vuelos pueden hacerse en losbolos.es, aunque para el resto solo hace falta algo más sencillo: ganas de vivir Entreviñas como lo que es: una celebración colectiva de lo que realmente importa.


