La Rioja

La fiebre del crossfit en La Rioja: «Muchos llegan por recomendación médica»

La Rioja cuenta con una veintena de centros y el perfil femenino de mediana edad es el mayoritario

Hacer unos burpees (combinan sentadilla, plancha, flexión y salto), un deadlift (peso muerto), un Box Jump (salto al cajón) o un T2B – Toes to Bar (colgarse en la barra y tocarla con los pies). O, en resumen, lo que vienen a ser entrenamientos hiit (interválicos de alta intensidad). Así se define el crossfit, una modalidad deportiva llegada a España hace ya más de una década desde Estados Unidos y que combina la halterofilia, la gimnasia y lo metabólico.

En La Rioja, los box donde se practica se expanden como la pólvora en los polígonos industriales por las grandes dimensiones que requieren y la oferta cada vez es más variada, rozando ya la veintena de centros repartidos por la región, además de los espacios donde se realiza crosstrainning. Ya seas principiante, quieras entrenar a nivel competitivo o busques un entrenamiento personalizado, el crossfit es apto para todos los perfiles y todas las edades que pretendan mejorar la fuerza, la resistencia y la condición física.

El primer espacio que abrió en La Rioja fue Crossfit Colen hace ya 12 años, aunque entonces todavía no era un centro oficial. Desde entonces ha ido creciendo tanto en instalaciones (acaban de celebrar los seis años de apertura del actual centro) como en número de alumnos (a día de hoy son unos 430 socios en activo) y su propietario, Adrián Alonso, destaca el carácter motivacional como clave del éxito. Una lesión de hombro le llevó hasta este deporte y, para su sorpresa, le enganchó tanto que montó su propio box. Desde entonces ha seguido formándose, evolucionando y analizando el perfil del usuario, con sus necesidades individuales, para implantar el crossfit pero rediseñando el sistema al público local y regional.

«Abogamos sobre todo por asentar unas buenas bases a nivel de conocimientos, trabajando la coordinación, equilibrio y precisión. Aquí se corre, se rema, se levanta peso, se trabaja con tu cuerpo es suspensión… Es tan completo que a cualquier persona le hace superarse y motivarse desde el primer momento, con los programas de iniciación que ayudan a conocer el cuerpo», destaca.

Tal como define, se trata de un entrenamiento inclusivo con movimientos funcionales que permiten ir progresando en umbrales de intensidad y cargas. «Todo se basa en mecánica, consistencia e intensidad. Los movimientos han de ser seguros y con una respuesta muscular y neurológica positiva hacia el atleta. Una vez conseguida esa movilidad, aplicamos una parte de consistencia con un desafío buscando que la mecánica se repita, y cuando esto ya está dominado, se aplica la carga o intensidad. El CrossFit no difiere en tipo sino en grado en función de las necesidades, por lo que se adapta a todos los perfiles».

Unos perfiles de público que en Colen son de lo más variado, desde menores que todavía están cursando sus estudios hasta personas ya jubiladas. En este sentido, este box también cuenta con clases de crossfit kids. «Se trata de que los más jóvenes aprendan a moverse y a hacer deporte con consciencia, que combinen diferentes prácticas y desarrollen así las habilidades básicas del cuerpo. Les enseñamos los patrones de movimiento, cómo coger objetos adecuadamente y en diferentes posiciones y, en definitiva, cómo adquirir un estilo de vida saludable. Al final aquí pueden aprender a corregir posturas corporales que afectan a su día a día», añade. Un beneficio para todos los públicos que demuestran los propios sanitarios y es que, tal como asegura Alonso, «gran parte de nuestros alumnos vienen del ámbito de la salud porque saben que es una disciplina coherente y muy beneficiosa». Esa es la mejor prueba.

Junto a los beneficios para la salud que implica su práctica, uno de los motivos por el que tiene tantos seguidores es la comunidad que se crea en torno a este deporte. «El ambiente es diferente, mucho más familiar. No es solo el hecho de hacer deporte, sino que hay mucho apoyo entre unos y otros y eso crea unión. No es ir a un gimnasio, ponerte los cascos y entrenar, y eso es lo que atrae a la gente», destaca Sergio Lara, responsable de El Zulo Fit Box, en Logroño.

Entrenador personal desde hace 14 años, en 2022 dio el paso y abrió las puertas de este centro sabiendo que esta práctica va más allá de una moda. «Cuando empecé como entrenador parecía que esto duraría unos diez años, pero cada vez se supera más. Yo he duplicado el número de alumnos cada año y ya vamos por 150, que van desde los 16 años hasta los 67. Además el ‘boom’ es constante», apunta.

El perfil mayoritario, asegura, son mujeres de mediana edad. En su caso, la franja más abundante son mujeres de entre 35 y 55 años, siendo el público femenino el 70 por ciento del alumnado. «Algún año hemos llegado a tener un 90 por ciento de mujeres y es que notamos que ellas se dejan guiar mucho más que ellos, que igual prefieren hacer entrenamientos más individuales propios de los gimnasios. Además, sorprende que viene mucha gente nueva que nunca había hecho este tipo de ejercicios y, especialmente, personas que llegan por recomendación médica con problemas lumbares, hernias o tema muscular», asegura el entrenador.

En este sentido, Lara incide en que los trabajos de fuerza son un perfecto complemento para ejercicios más aeróbicos como puede ser correr. «A ciertas edades, sobre todo en mujeres, los niveles de estrógenos suben cuando realizan cardio, así que es ideal que lo combinen con entrenamientos de fuerza. Es cierto que antes la palabra crossfit daba miedo, pero ahora se le ha perdido ese miedo y en parte se debe a las recomendaciones médicas. Al final todos los ejercicios se pueden adaptar a cada perfil y necesidad, siempre y cuando estén supervisados y controlados por un profesional formado para ello», destaca el dueño de El Zulo Fit Box.

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