Correr una media maratón, montar en bici, practicar escalada, apuntarse a una carrera de trail, formar parte de la comunidad del crossfit o jugar al pádel, entre otros entretenimientos, es, a día de hoy, una máxima en la sociedad. Por moda o no, el deporte se ha convertido en los últimos años en algo imprescindible para muchas personas que se practica, si no es a diario, sí semanalmente. Y esto tiene su efecto prácticamente directo en los centros de fisioterapia ya que no siempre la primera toma de contacto con determinados deportes se realiza de la manera más adecuada.
Miguel Moreno, director del Centro de Fisioterapia y Medicina Deportiva Las Gaunas, destaca que esta tendencia deportiva viene experimentándose ya en los últimos diez años y no solo en la gente joven, sino en adultos que pasan los 50 años. «La gente cada vez es más consciente de los beneficios de practicar deporte, pero es cierto que no siempre se inicia en las mejores condiciones. El principal problema es pasar de 0 a 100 en poco tiempo, porque así es como vienen luego los problemas musculares, con tendones y articulaciones, especialmente en personas muy desadaptadas. Se necesita tener un pequeño periodo de adaptación para que su cuerpo responda de manera adecuada a esa carga y luego poder alcanzar esa intensidad de trabajo que se busca», remarca.
Es precisamente en este tipo de perfiles, donde el cuerpo lleva muchos años de sedentarismo y de repente se inicia en el deporte, cuando se experimenta el mayor porcentaje de lesiones. No obstante, Moreno reconoce que «cada vez hay mayor concienciación» en una práctica adecuada del deporte. «La gente sabe que hay que hacer un buen trabajo previo, con una valoración de un fisioterapeuta que indique dónde se puede mejorar y el estado de la movilidad, si hay limitaciones en la cadera o existe algún déficit en la musculatura, como puede ser en el glúteo, y haya que trabajar en ello. Además, algo clave es combinar diferentes ejercicios. Ya no es solo salir a correr, sino que la gente también entrena fuerza. Lo que nosotros siempre recomendamos para reducir el riesgo de lesión es que haya una combinación de un ejercicio aeróbico, como puede ser el ‘running’, con un trabajo específico de fuerza a nivel de entrenamiento personal y que va a ayudar a compensar esos déficit que se pueden tener de inicio o a trabajar lo que yo llamo los eslabones débiles (una debilidad en el tobillo, por ejemplo)».

Este centro, que dispone de entrenadores personales, cuenta también con un departamento de valoración biomecánica y funcional para identificar precisamente esos eslabones débiles que tenga el deportista. «Hace 15 años esto sería impensable porque la gente no lo entendía; lo veía solo como algo para profesionales. Lo mismo que ocurre con las pruebas de esfuerzo. Antes costaba mucho convencer a la gente de lo importante que es realizar una, pero ahora hay mayor sensibilidad y eso es un gran avance. Una persona de más de 40 años, especialmente, que vaya a realizar deporte de alta intensidad tiene que hacer una prueba de esfuerzo con electrocardiograma para ver cómo le responde el corazón ante un esfuerzo de alta intensidad».
Los profesionales de Las Gaunas también han notado esa fiebre del deporte que se ha puesto de moda en los últimos años y que a través de las redes sociales también se ha acrecentado. Una fiebre que ya ha dejado de ser algo temporal centrado en determinadas épocas del año como los momentos previos al verano o después de las celebraciones navideñas. «Más allá de hacer deporte, hay que modificar ciertos hábitos de estilo de vida y practicar ese deporte en condiciones adecuadas, con buen material, un buen calentamiento, con tiempos de descanso,… todo para disfrutar también del propio deporte».

Unas de las tendencias más actuales, tal como aprecia el director de este centro, es que cada vez hay gente de 50 años en adelante que se incorpora a la actividad física por primera vez: «Se han dado cuenta de lo importante que es mantenerse activos y estar bien físicamente para prevenir enfermedades y mejora de la calidad de vida, así que es mucho más fácil convencerles ahora de los beneficios, independientemente de la edad».
No existe un deporte agresivo como tal, más allá de que haya actividades de mayor impacto; sino que los factores clave son el estado de forma, la amortiguación y disipación de cargas que tengan las articulaciones, así como si hay un sistema competente o ya se ha perdido y la manera en la que se practica el deporte.

«Al final todo deporte te permite adaptarlo a tu dosis óptima. Si te pones a trabajar a una dosis por encima de la que tu cuerpo está preparado para soportarlo, ahí entras en riesgo potencial de lesión y, tarde o temprano, seguramente acabará habiendo algún problema. Esa es la parte en la que entre el fisioterapeuta y el médico deportivo que van a ayudarte a planificar y tener la información sobre cómo practicar ese deporte de manera saludable, de qué manera tienes que practicarlo y qué tipo de trabajo compensatorio tienes que hacer para poder tener esos efectos positivos que el deporte genera en el en el cuerpo», destaca.
El calzado ‘barefoot’ y su adaptación
Moreno se refiere al calzado ‘barefoot’ o calzado respetuoso como una buena apuesta siempre y cuando se tenga en cuenta los casos individuales y es que no es lo mismo que se use en el público infantil que se inicia en esto que en un adulto que ha pasado toda su vida con calzado convencional: «Hay que tener en cuenta que el cuerpo necesita una adaptación y que si esta no se da, existe una mayor probabilidad de lesión. Ya no tanto por la propia condición física de la persona o por las limitaciones que pueda tener ni por el deporte, sino simplemente por usar este calzado al que no está acostumbrada».
En este sentido, el director del centro Las Gaunas recomienda asesorarse con un profesional, bien sea un fisioterapeuta, un podólogo o un entrenador personal, «quienes le van a ayudar y dar esa perspectiva porque hay que analizar la pisada, si se genera tensión en la cadera posterior,… Al final hay que tener en cuenta la adaptación de cada uno para evitar suspender la actividad física a causa de una lesión».


