Sucesos

La Guardia Civil mantiene que el atropello múltiple de Haro fue «voluntario, inmediato y sorpresivo»

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

Agentes de la Guardia Civil que investigaron el atropello múltiple en Haro en 2023, en el que falleció un sanitario y cinco personas resultaron heridas, han dicho este miércoles en el juicio que las víctimas no pudieron evitar la embestida, porque fue el impacto fue «inmediato y sorpresivo», sin huellas de frenada o cambio de dirección en el suelo.

En el juicio con jurado que se celebra en la Audiencia de La Rioja han declarado guardias civiles que acudieron al aparcamiento del centro de salud de Haro la noche el atropello, el 4 de septiembre de 2023, y otros que realizaron la inspección técnico ocular al día siguiente.

Por estos hechos, el fiscal acusa al conductor que causó el atropello, quien padece esquizofrenia paranoide, de ser el presunto autor de un delito de asesinato y de otros cinco en grado de tentativa, por los que pide una sentencia absolutoria y un plazo máximo de 25 años de internamiento médico.

La defensa de este hombre solicita su absolución con una medida de libertad vigilada por su enfermedad; y las acusaciones particulares reclaman diversas penas, que oscilan entre 74 y 12 años de prisión, con 5 de libertad vigilada, además de diferentes indemnizaciones.

En la vista oral, los agentes han relatado que el acusado se había desplazado con sus padres desde la localidad de Leiva al centro de salud de Haro, ya que estos le notaron «más alterado de lo normal» y querían que le proporcionasen medicación para controlar su estado.

«Aceleró y atropelló a uno tras otro»

El acusado realizó todo el trayecto de manera tranquila, pero al llegar al aparcamiento trasero del centro de salud, reservado a las ambulancias y a los profesionales sanitarios, entró, aceleró y «fue atropellando uno tras a otro» a los trabajadores que estaban allí, durante una distancia de 50 metros, han detallado.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

Según los agentes, los padres no pudieron impedir la maniobra, que fue muy rápida; mientras que las víctimas no tuvieron posibilidad de eludir el vehículo porque estaban agrupados en unos pocos metros. Han recalcado que el atropello fue «voluntario» y, aunque no han podido precisar la velocidad del coche, una de las agentes ha asegurado que «a 10 kilómetros por hora no iba».

Al llegar al final del aparcamiento, a unos 30 metros de la entrada, el conductor maniobró para dar la vuelta y regresar, pero su padre accionó el freno de la mano y, entonces, el presunto autor de los atropellos se bajó del coche y comenzó a gritar que la culpa de todo era del Gobierno, según relataron los testigos a estos agentes.

Tras el atropello, la Policía Local de Haro se llevó detenido al conductor al calabozo, donde los agentes de la Guardia Civil que le tomaron declaración han dicho que «estaba tranquilo y hablaba poco».

Un delirio paranoide

La psiquiatra que atendió al conductor ha dicho que su conducta estuvo motivada por un delirio paranoide, porque identificó al grupo de víctimas como miembros del Gobierno que creía que actuaban contra él.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

Tras su detención, el acusado tuvo un intento de suicidio en la comisaría de la Policía Local de Haro, por lo que fue trasladado al servicio de Urgencias del Hospital San Pedro de Logroño, donde le atendió esta psiquiatra, quien detectó «una descompensación del estado psicótico».

Ha explicado que esta descompensación se puede producir a pesar de que el paciente tome la medicación y ocurre con una agudización de los síntomas, que, en el caso del acusado, eran sus ideas de que le seguían coches, le vigilaban y había un complot o algo orquestado contra él. Esta psiquiatra ha indicado que, durante su exploración, el procesado hizo una crítica parcial sobre su estado, ya que reconocía el episodio psicótico, pero aseguraba que «se lo había inducido el Gobierno».

Perseguido por la Ertzaintza

También ha testificado en el juicio la psiquiatra que trataba al acusado en el centro de salud de Basauri (Vizcaya) desde hacía casi tres años, cuando tuvo el primer brote psicótico en octubre de 2020, lo que le obligó a dejar su trabajo en la Policía Local en Bilbao, una circunstancia que le provocó «un impacto emocional» y posteriores reagudizaciones por estrés, por incertidumbre sobre su futuro laboral.

Esta médico ha recalcado que el delirio de su paciente era siempre el mismo, ya que afirmaba sufrir persecución por la Ertzaintza, lo que le motivaba a refugiarse en La Rioja -con sus padres en Leiva o con su hermana en Haro-, para sentirse más seguro. «Estaba plenamente convencido de que le iban a matar porque había una trama o complot contra él. Antes de su primer ingreso, se abrazó con su padre y le dijo que era la última vez que le veía», ha recordado.

Aunque en 2021 hubo unos meses que abandonó la medicación, pero no el tratamiento en consulta, a mediados de 2022 su psiquiatra le convenció para retomarlo, con un fármaco inyectable mensual, que recibía con regularidad. En agosto de 2023, la madre y hermana se pusieron en contacto con su médico porque habían detectado «pensamientos delirantes», de modo que el 1 de septiembre le pautó una pastilla extra para complementar el inyectable, pero esta facultativo no puede garantizar que lo tomase.

Ambas psiquiatras, que no han testificado como forenses, han eludido considerar si tenía las capacidades volitivas o cognitivas alteradas al tener una descompensación psicótica antes del atropello múltiple, ya que condujo 20 kilómetros desde Leiva a Haro. Además, ambas han coincidido que el acusado puede tener permiso de conducir porque se concede por otro médico tras pasar un test psicotécnico.

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