Casi sin haber aparecido, la primavera se despide a lo grande en La Rioja, con un subidón de temperaturas que huele a pleno verano. Tras varias semanas de cielos caprichosos y paraguas de quita y pon, la estabilidad ha llegado para quedarse… al menos durante unos días. Y es que un potente anticiclón plantado en las Azores está dejando cielos despejados, solazo a raudales y un aire cada vez más caliente sobre la región.
A lo largo de la semana, los termómetros no harán más que subir, pero será entre el jueves 29 y el viernes 30 cuando el calor apriete de verdad en el valle del Ebro, con máximas cercanas a los 37 grados. Las noches también se volverán más suaves, y en buena parte de La Rioja habrá que dormir con la ventana abierta y la sábana a los pies.
Además, a partir del miércoles, una masa de aire africano cargada de polvo en suspensión podría dejar cielos algo turbios y una calima poco habitual por estas fechas. El ambiente se volverá más seco y bochornoso, como una pretemporada veraniega en toda regla.
Eso sí, que nadie baje la guardia: aunque el fin de la semana promete ser de calor intenso, a partir del sábado podría aumentar la nubosidad e incluso caer alguna tormenta. Pero mientras tanto, toca disfrutar: vuelven los paseos al atardecer, las terrazas llenas y los helados al sol. La Rioja se pone en modo verano.


