Cultura y Sociedad

El corto ‘Recuerdos para el que por mí pregunte’ llega a Logroño

Algunos de los riojanos represaliados por el bando sublevado en la Guerra Civil pudieron escribir cartas de despedida a sus familias antes de ser asesinados. Estas misivas y postales, ajadas por el paso del tiempo y enviadas dese la cárcel, son el último vestigio de aquellos sentenciados a muerte sin ningún juicio.

Durante décadas, estos fragmentos del horror franquista han estado ocultos hasta que Jesús Vicente Aguirre las reunió en un libro: ‘Escríbeme a la tierra. Las cartas de los que van a morir. La Rioja, 1936’. La obra recorre diferentes pueblos de La Rioja a través de las cartas de los represaliados.

Años después, el director Fernando Vílchez Rodríguez ha llevado estas historias a la gran pantalla con su cortometraje ‘Recuerdos para el que por mí pregunte’, que se proyecta, por primera vez en La Rioja, este jueves y viernes en la sala Gonzalo de Berceo. El pasado mes de marzo se alzó con el premio con la Biznaga de Plata al Mejor Cortometraje Documental del Festival de Málaga y recientemente ha sido galardonado con el Premio Fugas Nacional.

Con paisajes y pueblos riojanos como telón de fondo, un familiar de los represaliados lee, con voz entrecortada, la última carta que envió a sus seres queridos. «Hay cartas más cotidianas, todas son las últimas, pero hay algunas en la que hay un desconocimiento de lo que va a pasar, son cartas del día a día en las que piden que les lleven unas alpargatas. Hay otras que son más conscientes del destino, entonces son cartas de despedida. Trabajé en una narrativa, en cómo las cartas te van haciendo entrar poco a poco en una emoción. La construcción dramática va ‘in crescendo’ hasta que llega el clímax», explica el director del cortometraje.

A medida que avanza la proyección, el espectador se va llenando de emoción y de información. Para Fernando Vílchez: «Cualquier cineasta tiene una responsabilidad ética y política con su sociedad y su tiempo. Creo que un cineasta que se aísla o que no toca las grandes preguntas de lo que está viviendo día a día es…creo que hay una carencia en ese arte».

«Es fundamental cuidar a cada persona que aparece en el documental: explicarles bien cómo va a ser la manera de trabajar, qué es lo que va a aparecer en pantalla…Se tiene que hacer en todas las películas, pero en una de este tipo más, al fin y al cabo son sus vidas y las de su familia. Por ejemplo, en el corto se ve como hay quienes hasta tienen las cartas enmarcadas que han estado ahí por décadas, que son recuerdos muy frágiles que hay que mimar y mirar desde el respeto», explica Vílchez.

Antes de hacer público el cortometraje, hicieron un visionado solo para los protagonistas y familiares: «La gente quedó muy contenta, muy orgullosa de decir ‘esto es mi vida, mi familia y mis recuerdos y está genial que se muestren’. Entonces creo que conseguir que las personas que aparecen en tu película sientan que hay un reconocimiento de sus vidas ahí es lo principal».

Nada se deja al azar en un rodaje. Las cartas seleccionadas son de diferentes pueblos de La Rioja. Según ha explicado Fernando Vílchez en el coloquio posterior a la proyección, todos los lugares que aparecen, donde los familiares leen las cartas, tienen significado. Algunos son un viñedo, otros el patio de la casa familiar y, en algún caso, es el lugar donde los fascistas se llevaron a su familiar.

Si no has podido acudir el jueves, el viernes vuelves a tener la oportunidad de ver el cortometraje. Se proyectará en dos pases: a las 18:00 horas y a las 20:00.

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