Sucesos

Uno de los acusados del crimen de Viniegra compró gasolina para quemar el cadáver

Los tres presuntos asesinos de un hombre cuyo cadáver arrojaron al interior de una sima en Viniegra de Arriba acordaron horas antes el lugar en el que cometer el crimen y uno de ellos compró gasolina por si era necesario quemar el cuerpo, según los audios de teléfono móvil que se enviaron entre ellos.

En el juicio celebrado este miércoles en la Audiencia Provincial de La Rioja se han reproducido varios mensajes que uno de los dos hombres acusados envió a la otra procesada, quien era la pareja del tercer encausado por este crimen, ocurrido el 9 de agosto de 2022.

Este tercer acusado tenía una deuda económica relacionada con drogas con la víctima, por lo que le pidió ayuda a un amigo suyo, quien vivía en Viniegra de Arriba, para «quitarse el problema», según sostiene la fiscal en su escrito de acusación.

«Ya sabes lo que toca majo. Coger…bang-bang y para los montes de eucalipto», le explica el amigo a la novia del deudor en un audio enviado dos días antes del crimen, cometido con un arma de fuego.

En sus mensajes, enviados en la madrugada del 9 de agosto, este hombre le pedía a la acusada que hablase con su pareja «para hacer las cosas bien», ya que este no se decidía del lugar en el que cometer el crimen. El amigo descartó ir a casa de la pareja en Alberite y se ofreció a hacer «pum pum» a la víctima en un lugar alejado que él conocía.

«15 años por la cara»

«Mira en qué movidita me he metido. 15 años por la cara sin comerlo ni beberlo y no me ha dicho de darme nada, y si pasa algo.. ¿qué?», se quejaba este acusado de Viniegra de Arriba antes del crimen, al que se refería como «hacerle un favor» a su amigo.

También anunció que había comprado gasolina y la había dejado en la furgoneta, «por si, por lo que sea, para echar la garrafa, que se queme bien la leña y al agujero».

Además, le recordó a la acusada que él estaba en su pueblo (Viniegra de Arriba) y que si ellos querían, que fueran allí, le dieran «eso» para después «echar la mierda a la furgoneta, tirarla al contenedor y ya está». Por último, le tranquilizó con que él se cuidaba porque «se ponía guantes para los callos», en alusión a dejar huellas.

En otro audio del 11 de agosto, dos días después del crimen y antes de arrojar el cadáver a la sima, este acusado explicaba que tenía claro el lugar en el que deshacerse del cuerpo, que «tiene mucha altura y no se ve de ningún lado», pero fueron sorprendidos por un agente forestal.

El fiscal pide 25 años y medio de prisión para este hombre y la mujer como presuntos autores de los delitos de asesinato y tenencia ilícita de armas; y 26 años para el tercer acusado, el que tenía la deuda de drogas, por los mismos delitos más otro contra la seguridad vial.

La acusación particular, ejercida por el hijo de la víctima, se ha sumado a las penas de las fiscalía; mientras que los abogados de los tres acusados han pedido la libre absolución de sus defendidos.

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