Calahorra se prepara para uno de los eventos musicales más esperados del año: la llegada de la Orquesta Panorama. Tras el arrollador éxito del año pasado, esta popular formación gallega regresa a la ciudad para intentar volver a conquistar al público con su ‘Epic Tour 2025’. La Mesa de Contratación de Calahorra ha propuesto adjudicar el contrato para la organización, gestión y ejecución de este gran espectáculo a Bravo Programaciones Artísticas S.L. por un importe de 39.930 euros.
El concierto, que tendrá lugar el próximo 29 de agosto, promete ser el plato fuerte de las fiestas patronales de verano en honor a San Emeterio y San Celedonio. El espectáculo será gratuito y abierto a todos los públicos: niños, jóvenes y mayores podrán disfrutar de una noche inolvidable en el aparcamiento del Silo, que volverá a convertirse en el epicentro de la fiesta.
Este año, la Orquesta Panorama llega con más potencia que nunca: cinco tráileres —uno más que en 2024— y su emblemático autobús acompañarán a los 23 artistas que protagonizarán un show de más de tres horas ininterrumpidas. Música, bailes y un despliegue de luces y efectos visuales se combinan para ofrecer una experiencia inmersiva y vibrante.
La apuesta técnica también ha crecido: el escenario contará con más de 400 metros cuadrados de pantallas LED, 120.000 vatios de sonido y más de 350 cabezas móviles que crearán un espectáculo audiovisual sin precedentes. La calidad de la puesta en escena y la innovación en los recursos técnicos hacen que cada actuación de Panorama sea única.
La Orquesta Panorama no solo es conocida por la calidad de su música, sino también por su capacidad de reinventarse. Cada año, bajo la dirección de Lito Garrido, Panorama transforma la verbena en un auténtico espectáculo. Con una combinación de coreografías, efectos visuales y una producción técnica de primer nivel, el grupo ofrece una experiencia que va más allá de la simple interpretación musical.
El repertorio está siempre a la última, con canciones que dominan las listas de éxitos, sin olvidar esos clásicos que el público no deja de corear. Además, la presencia de acróbatas y bailarines aporta un toque artístico que complementa a la perfección la energía y el talento de sus músicos.


