Como cada año, desde el pasado lunes, miles de médicos eligen el lugar donde se van a formar durante los próximos cuatro o cinco años. Una decisión que marcará el futuro de la mayoría de ellos. La Rioja ha abierto este año un nuevo capítulo en la formación sanitaria con la oferta de 70 plazas para residentes, tres más que en la convocatoria anterior.
De esas plazas, 58 están destinadas a médicos (MIR), repartidos entre los hospitales riojanos (34) y los médicos de familia (24). El resto de plazas se distribuyen entre siete para enfermeras (de las cuales, cuatro son para matronas), tres para farmacia hospitalaria, una para radiofísica y otra para psicología clínica. Una oferta que, para muchos jóvenes profesionales, supone un sueño cumplido.
Para algunas especialidades, la elección ha sido rápida y decidida. Las siete plazas para enfermería y las de farmacia, psicología y radiofísica ya se han completado, marcando el inicio de un camino que, en muchos casos, estará lleno de aprendizaje constante. En cambio, para las plazas de médicos la espera se va a pronlongar un poco más. El primer día de adjudicaciones, el número uno del MIR escogió cirugía cardiovascular en el Hospital General Universitario de Valencia. En La Rioja, sin embargo, hubo que esperar hasta el martes para que la aspirante 1273 eligiera Oftalmología. Fue casi al filo de las cinco y media de la tarde cuando, por fin, alguien puso su confianza en la comunidad riojana para formarse.
El miércoles, un nuevo aspirante puso su mirada en Cardiología. Hubo que esperar hasta el jueves para que otros seis médicos eligiesen sus especialidades en el Hospital San Pedro para realizar su formación y el viernes fueron dos. En total, en la primera semana de elección de las 58 plazas ofertadas solo diez han sido escogidas.
Lo más complicado, como cada año, va a ser llenar las plazas de Atención Primaria. Por muchos motivos, son las que históricamente más tardan en completarse. El año pasado, incluso, fue necesaria una repesca extraordinaria para cerrarlas. Este año, de las 24 plazas ofertadas para Medicina Familiar y Comunitaria, aún no se ha ocupado ninguna. Un reflejo de un desafío aún mayor: hacer atractiva esta especialidad fundamental para el sistema de salud.
En total, 2100 aspirantes en toda España tienen un plazo de 20 días para decidir su futuro, con el objetivo de iniciar su formación a partir del 5 de junio. Pero más allá de que elijan La Rioja para formarse, el verdadero desafío es que decidan quedarse. En este sentido, el portavoz del Gobierno riojano, Alfonso Domínguez, destacaba hace unos días que «el 84 por ciento de los MIR que se forman en la comunidad se quedan en el Servicio de Atención Primaria y Comunitaria de La Rioja». Un dato que evidencia el éxito del plan de retención de talento que se implementó el pasado año.
Entre 2018 y 2022, solo 75 de los 180 residentes formados en La Rioja optaron por continuar su carrera en la comunidad. Sin embargo, en 2024, una vez vigente el Plan, el 84,2 por ciento de los residentes llegados a La Rioja en Medicina Familiar y Comunitaria decidieron quedarse. A ellos se sumaron una decena de profesionales provenientes de otras comunidades autónomas, un reflejo del cambio que impulsa esta nueva estrategia.
El Plan de retención de talento incluye, además, un fondo económico para la asistencia a congresos y cursos de formación, dos pagas extraordinarias semestrales (en junio y diciembre) y, como singularidad, el acceso a la carrera profesional desde el primer año de residencia (R1). Esto último es un atractivo diferenciador, ya que en otras comunidades autónomas este periodo de residencia no computa para la carrera profesional, lo cual supone un beneficio económico adicional.
Sin embargo, la competencia está siendo importante. El País Vasco presentaba hace unos días su Programa de Rejuvenecimiento y Fidelización de Osakidetza, con sueldos que alcanzan los 56.629 euros anuales, unos 10.000 euros más que en La Rioja, además de un contrato mínimo de tres años, 28 días de vacaciones y seis de asuntos propios, entre otros incentivos.
La batalla por captar y retener a los nuevos médicos ha comenzado. La Rioja confía en sus esfuerzos, pero la competencia es dura y el desafío por asegurar una plantilla estable y comprometida sigue siendo una cuestión abierta.


