Si en abril parecía que la primavera ya se había instaurado en la región con el sol y unas temperaturas agradables, esto tan solo era un espejismo. Ni en marzo ha mayeado ni en lo que va de mayo está haciendo un temperatura propia para la fecha. Por no hablar de las lluvias que han vuelto a hacer acto de presencia en los campos alterando los buenos pronósticos para las cosechas de verano. En el caso de las cerezas, una de la primeras frutas de hueso que se recogen en la temporada, el inicio de campaña para las variedades más tempranas estará determinado por esta primera quincena del mes.
En Frutas Aldama, empresa familiar asentada en Quel, calculan que comenzarán a recoger los primeros ramilletes a finales de este mes de mayo. «En años normales, solemos empezar entre los días 15 y 20, pero vamos con unos diez días o más de retraso. El año pasado empezamos con la cereza el 8 de mayo y el año anterior también, pero por ejemplo en el 2019 fue un 19 de mayo cuando inauguramos cosecha», apunta Ángel Aldama, responsable de la casa. Así lo ha contado esta semana en el podcast La Voz del Agro.
Todo está listo para sacar las barcas al campo y empezar a recolectar, así que durante estos días son continuas las visitas a las fincas para comprobar que todo marcha en orden. Las primeras sensaciones, sin embargo, ya avanzan a que la cosecha va a ser irregular, especialmente en las variedades tempranas. «No sé si porque el momento de la floración ha estado marcado por la lluvia o por otros motivos, pero se ve mucha diferencia. En la misma finca te encuentras árboles con una cosecha normal y otros que no tiene nada. En el caso de las cerezas tardías todavía no se sabe porque es pronto y, además, expulsan muchísimo durante este tiempo, pero ya se puede ver que la cosecha de cereza no va a ser abundante», apunta.
Dedicada a la producción, compra, clasificación, envasado y comercialización también de alimentos como brócoli, coliflor y ciruela de la variedad Reina Claudia, principalmente, Frutas Aldama prolonga habitualmente su campaña de recogida de cerezas hasta la segunda quincena de julio, aunque en años excepcionales ha llegado hasta los primeros días de agosto. Una vez acaba esta fruta, será el turno la de la ciruela que, a diferencia de la cereza, «ha tenido una mejor floración». En su caso, comercializan cerezas de Quel y los municipios de alrededor procedentes de pequeños agricultores.
Las previsiones de lluvia están ahí de cara a los próximos días, así que las previsiones pueden cambiar. «El agua empieza a hacer daño a la cereza cuando empieza el envero, así que por el momento creo que no hay problema. Otra cosa es si las precipitaciones son persistentes… Recuerdo que el año pasado las variedades tempranas tuvieron problema por las lluvias en la segunda quincena de mayo y nos jugamos casi todas. Por eso yo soy partidario de apostar en esta zona por las variedades tardías, para así cubrir el mercado una vez acaban la campaña en las zonas tempranas y que son las que mueven un mayor volumen, como es el Bajo y Medio Aragón y el Jerte. Cuando estas regiones concluyen la temporada los precios empiezan a remontar porque se nota el hueco que dejan».
En este sentido, Aldama incide también en la relación inversa que existe entre la cantidad y el calibre. Así, cuanta más cantidad hay en el campo, menos calibre tienen las cerezas. «Y el calibre es lo que se paga en la cereza, por lo que interesa que haya. Este año, por ende, se espera que haya buen calibre dado que apunta a ser una campaña con menor producción». Los mercados están, por tanto, expectantes ante lo que pueda dejar este 2025. Para Frutas Aldama el mercado del norte es clave en la distribución, ya que el del sur está más copado por los grandes productores. Además, también exportan cerezas a países como Francia e Italia.
En el plano nacional, la cosecha de la cereza también apunta a un cierto retraso en el comienzo de la recolección de esas primeras variedades de fruta de hueso, precisamente por el efecto de estas lluvias. Pese a ello, las previsiones de los productores también apuntan a un «buen» calibre y calidades pese a los efectos del granizo que cayó en el mes de abril en zonas de Aragón y Cataluña y que, según Fepex (Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas), ha dejado una afectación «leve».


