El agente forestal que vio desde lejos cómo se arrojaba un cadáver a una sima en Viniegra de Arriba llegó a hablar minutos después con uno de los acusados y considera que «estaba nervioso» y le negó haber estado en esa hondonada de más de 50 metros de profundidad conocida como «La Torca».
Este agente ha sido uno de los testigos que ha declarado en la segunda sesión del juicio con jurado que se celebra en Logroño contra tres acusados de asesinar a un hombre con el que uno de ellos tenía una deuda por cuestiones drogas; posteriormente, presuntamente dos de ellos arrojaron el cuerpo a esa sima mientras la tercera acusada esperaba en un coche.
El agente forestal, que ha declarado tras un biombo, ha relatado que, poco antes de las 14 horas del 11 de agosto, estaba trabajando en la zona y le llamó la atención la presencia de una vehículo cerca de la sima, dado que en esa época estaba prohibido el tránsito por esas pistas ante el riesgo de incendio.
Miró con prismáticos, desde unos 800 metros de distancia, y observó como se precipitaba por la sima lo que le pareció un cuerpo. «Tuve dudas porque uno no está acostumbrado a ver algo así, pero sí me pareció una figura humana», ha dicho.
Volvió a mirar hacia la furgoneta y ha relatado que vio como un hombre tenía que acercarse a la sima porque el cuerpo arrojado «se habría quedado enganchado en alguna piedra» antes de caer por la pendiente principal.
El agente forestal decidió coger su vehículo y acercarse a la furgoneta, que llegó a fotografía desde lejos; y, cuando estuvo en paralelo a ella, se detuvo y preguntó a los dos ocupantes, que son los dos hombres acusados, qué hacían allí porque estaba prohibido circular por la zona.
«El que conducía me dijo su nombre, que era de Viniegra y que estaba enseñándole la zona al otro», ha explicado este testigo, quien ha asegurado que este hombre «tenía una actitud nerviosa», le dijo que conocía al otro agente forestal de la zona y que nunca había tenido problemas por circular por las pistas.
También ha explicado que el acusado le preguntó si se le iba a denunciar «y le dije que no por no alargar situación»; pero ha añadido que, mientras se producía esa conversación, «por precaución», tenía el móvil en la mano con el 112 ya listo para ser marcado.
Un hule manchado de rojo en el contenedor
En el transcurso de la conversación comprobó que las puertas de la furgoneta se habían abierto y el copiloto bajó a cerrarlas y, además, preguntó directamente al conductor si habían ido a la sima y este lo negó.
El agente, tras esta conversación, esperó unos minutos a que los acusados se alejaran, llegó a la sima y vio con prismáticos el cadáver y restos de sangre en la zona.
En la sesión de este viernes ha declarado también una vecina de Montenegro, quien ha explicado que el 12 de agosto vio al acusado que residía en Viniegra de Arriba, al que conoce desde que nació, tirar algo en un contenedor que hay frente a su casa.
«Me chocó la forma en la que hizo, fue muy rápido», ha dicho esta vecina, quien reconoció la furgoneta de este acusado y horas después, cuando ella tiró la basura, le pareció «raro» lo que había en el contenedor, que era como «un hule manchado de rojo».
Se enteró del hallazgo de un cadáver en Viniegra el día anterior, pero no lo relacionó con lo que había visto y no estaba en el pueblo cuando la Guardia Civil inspeccionó los contenedores, ha explicado.
Una prima de este mismo acusado ha relatado que le habían dejado llaves de un garaje en Viniegra de Arriba en un tiempo en el que sus padres no estaban en el pueblo, pero, cuando éstos regresaron el día 12, su padre encontró una cartera con documentos de la víctima y una gorra, por lo que llamaron a la Guardia Civil.
«Ya sabía que habían detenido a mi primo, pero no pensé que estos objetos podían estar relacionados», ha asegurado.


