El Rioja

El Rioja que han bebido en el cónclave: un tempranillo de Lapuebla

Y por fin llegó la fumata blanca. El mundo ya ha dado la bienvenida a León XIV, el nuevo papa que este jueves se ha presentado ante miles de fieles que aguardaban en la Plaza de San Pedro. El cónclave ha llegado así a su fin y lo ha hecho, una vez más con las copas bien servidas y es que el sello Rioja vuelve a estar presente en el seno de la Santa Sede. Bodegas Heras Cordón, afincada en Fuenmayor, es la proveedora oficial del Vaticano desde 2001. Una relación que se mantiene intacta tras el paso de tres pontífices (Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco).

La partida anual que se envía alrededor del mes de noviembre ronda las 2.000 botellas que proceden de una parcela centenaria ubicada en Lapuebla de Labarca, el pueblo de la familia, y cuya elaboración, muy similar a la de nuestro crianza, está supervisada por José Luis Heras (padre), así como por el nuncio papal (representante diplomático de la Santa Sede). «Lo que cambia es el etiquetado de la bodega porque es un vino exclusivo y es que su venta está totalmente prohibida porque solo ellos pueden comprarlo Y luego con el resto de botellas que nos permiten etiquetar las solemos entregar como obsequio a algún importador, pero siempre de manera muy limitada», explica José Luis Heras, hijo del responsable.

Las casualidades pueden llegar a resultar las grandes fortunas y eso es justo lo que ocurrió hace ya 24 años cuando José Luis Heras (padre) logró tener una audiencia privada con el papa Juan Pablo II, quien probó los vinos y dio el visto bueno para que la bodega de Rioja se convirtiera en única proveedora del Vaticano. Fue en Ribera del Duero donde se materializó esta estrecha reunión. Allí viajó Heras Cordón para preparar zonas de cultivo para futuras plantaciones de viñedo de la mano de la empresa que gestiona (Pelokaki).

«Mi padre conoció allí a Benigno Polo, quien entonces era el presidente de la Cámara de Vino de Castilla y León, y quien tenía bastante relación con el Vaticano. Fue a través de él y también del nuncio papal y la periodista Paloma Gómez-Borrero que era la corresponsal de RTVE en Roma y la Santa Sede, que lograron que el papa probara nuestro vino Vendimia Seleccionada y se quedara encantado con él. El primer pedido de vino que se sirvió al Vaticano fue en el 2002», relata el joven.

La firma, fundada hace 35 años pero con más de un siglo de tradición en la elaboración de vinos, se muestra con total confianza al asegurar que la relación comercial sigue una línea de continuidad clara: «Las noticias que nos han llegado nos dan tranquilidad absoluta. Un día antes del funeral del papa Francisco estuvimos en la Nunciatura Apostólica de Madrid, a través de la cual hacemos los envíos, para realizar los trámites pero he de decir que la continuidad está prácticamente garantizada».

«Aquí lo complicado realmente es entrar, porque luego salir es muy difícil. Al final es una entidad muy fiel, con mucha tradición y que lleva toda la vida trabajando con los mismos proveedores, así que estamos muy tranquilos porque ellos también están contentos con nuestros vinos. Tal vez la mayor incertidumbre la tuvimos con el nombramiento del papa Francisco dado su perfil más humilde, menos materialista», reconoce.

El vino en cuestión que llega desde Rioja hasta el Vaticano es el fiel reflejo del equilibrio, de la tradición y la familia. Con el tempranillo tinto como dominante y con un porcentaje minoritario de graciano y mazuelo propio de las cepas aisladas que se encuentran en la parcela

Una relación con la Santa Sede que les sitúa en el mejor escaparate mundial a nivel comercial y que les ha abierto, además, oportunidades en el mercado exterior. «En países de Latinoamérica, como pueden ser México, Panamá y Brasil, la gente tiene mucho tirón con este tipo de historia porque tienen una cultura muy católica y de tradiciones, pro lo que nuestro vino tiene mucho tirón. También vendemos en países que es muy difícil entrar, como puede ser Filipinas, y es un también por esa tradición católica», apunta

«La bodega está en una buena situación en cuanto a ventas (con un volumen anual que ronda las 450.000 y 500.000 botellas). El mercado nacional lo copa el 65 por ciento de la producción, mientras que a estados Unidos vendemos en torno al 15 por ciento. El resto se reparte en el resto de países como China y también en Europa y Latinoamérica «, añade Heras.

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