La Rioja

La muerte de Seven «no debe quedar impune»

La calagurritana Arantxa Gurrea aún no da crédito a lo ocurrido. Esta corredora de canicross no encuentra explicación a cómo alguien pudo matar a su perra Seven y colgarla de una higuera, sin motivo aparente. «No entiendo nada», repite una y otra vez intentando buscar un sentido a lo que ha vivido estos días.

Seven, una podenca de dos años, desapareció el pasado martes 22 de abril. «Estaba en la finca de mi padre con otros de los perros que tenemos y en un descuido se escaparon dos de ellos», cuenta. La finca se encuentra en la zona de Campobajo de Calahorra, cerca del Santuario del Carmen. «El otro perrito volvió en seguida y no entendíamos por qué Seven no».

«Cuando llegué del trabajo, comenzamos a buscarla intensamente, incluso con un dron, especialmente por la zona de las vías del tren, por si le había pasado algo». Durante días no cejaron en su empeño. «No hacíamos más que pensar qué podía haber pasado, si se habría metido en un huerto, si estaba atascada en un matorral».

La peor noticia llegó el pasado jueves. «Habíamos puesto denuncia en la Guardia Civil y nos llamaron para contarnos que una persona que iba caminando había encontrado a una perra colgada de un árbol». Seven llevaba el teléfono de Arantxa en su collar, no fue difícil reconocerla.

El hallazgo se produjo en el mismo término municipal donde desapareció, en Campobajo. El cuerpo de la perra colgaba de una higuera, atado con una cadena. La Guardia Civil le indicó que, por el estado de descomposición, el animal llevaba allí colgado entre cinco y seis días. “Me dijeron que quizá lo habían hecho para que la encontráramos”, añade Arantxa, con una mezcla entre tristeza y enfado.

Ella misma había pasado por la zona pocos días antes. “No vimos nada. Es posible que no nos fijáramos o que todavía no estuviera allí”, comenta.

En los días posteriores a su desaparición, Arantxa no dejaba de darle vueltas a mil posibilidades. “Pensaba que quizá se había metido en un matorral y no podía salir, o que se coló en una huerta y quedó atrapada”. De hecho, cree que esta última puede ser la hipótesis más plausible. “A lo mejor hizo algo en una huerta, y el dueño se enfadó. Pero, ¿tanto como para matarla y colgarla?”

La investigación, por el momento, no ha arrojado pistas concluyentes. “La Guardia Civil me explicó que será muy difícil identificar al autor porque el cuerpo no conserva huellas ni restos. Estuvieron revisando la zona por si encontraban algún indicio, como colillas o latas, pero no hallaron nada”.

Ante la falta de avances, Arantxa pide ayuda a la ciudadanía, especialmente a los propietarios de parcelas en Campobajo. “Si alguien vio algo, por favor, que lo diga. No se puede permitir que algo así quede impune”.

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