El 28 de abril de 2025 quedará grabado en la memoria colectiva de los riojanos. A eso de las 12:30 horas, sin previo aviso, un apagón masivo ha dejado sin electricidad a toda la península ibérica para convertir el lunes en una jornada atípica en La Rioja. Sin luz, sin comunicación móvil ni internet, la región ha afrontado durante casi cinco horas -en el 100% de la región- y algunas más durante toda la tarde en muchas zonas de La Rioja (a las 20:30 horas se había recuperado el 35% de la red según Iberdrola) en una crisis energética inesperada que se ha vivido con una mezcla de desconcierto, resignación, civismo, angustia, y buenas dosis de tranquilidad para ir superando las diversas fases que ha tenido esta crisis.
La primera medida por parte de el Gobierno de La Rioja ha sido la de decretar el nivel 2 de emergencia del PLATERCAR y así movilizar más de 500 efectivos. Sin embargo, a última hora de este lunes, el Ejecutivo regional, siguiendo las recomendaciones del CECOP y a instancias del CENEM (Centro Nacional de Seguimiento y Coordinación de Emergencias), ha solicitado al Gobierno de España la declaración de emergencia de nivel nacional en el territorio de la Comunidad Autónoma, activando así el nivel 3 del PLATERCAR. El nivel 3 de emergencia nacional implica que el Gobierno de España asuma el mando de todas las fuerzas y cuerpos de seguridad, Protección Civil y coordine todos los niveles de las administraciones en la persona del ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, que ha asumido el reto planteado desde La Rioja y otras regiones como Andalucía, Extremadura, Galicia, Castilla-La Macha, Murcia y Madrid.
Emergencias al límite: rescates en ascensores y control del tráfico
Un lunes muy intenso para los servicios de emergencias riojanos. SOS Rioja ha confirmado a última hora de este lunes que respondió a un total de 437 llamadas a lo largo de todo este lunes. La mayoría de ellas por cortes de luz y tuvo que realizar 338 actuaciones. En total se han registrado unos 106 incidentes de solicitud de ayuda (personas que no podían acceder al domicilio o personas atrapadas en ascensores), 78 incidencias informativas, 55 actuaciones sanitarias, 31 expedientes de coordinación, 14 sobre riesgos antrópicos derivados del fallo eléctrico y dos expedientes de seguridad.
Tanto el Hospital San Pedro como el Hospital de Calahorra han recuperado, en torno a las 16:53 horas, el suministro eléctrico -y por tanto han podido dejar de usar los grupos electrógenos propios- y funcionan con normalidad, tras la revisión de los servicios críticos, con el personal y los medios necesarios para garantizar una correcta atención a los riojanos. De hecho, se mantienen los refuerzos de personal en áreas nucleares por si hubiera nueva incidencia. A su vez, se han recargado los grupos electrógenos para mantener su plena operatividad. El Hospital San Pedro de Logroño mantiene las consultas externas y todas las pruebas diagnósticas, aunque ha tomado la decisión de suspender durante este martes todas las operaciones programadas.

En Logroño, los servicios de emergencia se han movilizado también minutos después del incidente. 50 agentes de policía local, 28 bomberos y 16 voluntarios de Protección Civil han realizado cerca de medio centenar de intervenciones. La escena más repetida ha sido la de los rescates: 38 personas quedaron atrapadas en ascensores parados en la capital riojano y han sido liberadas conformen los servicios de asistencia han ido llegando a los edificios. También se han registrado asistencias a personas con movilidad reducida, escapes de gas y pequeñas inundaciones en garajes.
«¿Qué está pasando?»: entre la desinformación y el humor riojano
Sin cobertura de móvil -que iba y venía de forma errática- y con los bancos cerrando sus puertas ante la imposibilidad de operar, el desconcierto inicial ha ido dando paso a la resignación. “¡Qué vienen los rusos!”, comentaban dos logroñeses, mientras otros especulaban, en corrillos al sol, sobre tormentas solares, ciberataques, la gestión política o las consecuencias de esta situación inesperada.
«No podemos atenderles porque no tenemos conexión ni a internet ni por teléfono», explicaba Jesús Pinillo, responsable de la sucursal de Cajamar en El Espolón, mientras atendía a clientes desconcertados en la calle.
Los comercios se han ido adaptando como buenamente han podido, como en el Mercado de San Blas. Álvaro, carnicero de la carnicería Lili, relataba resignado que «sin poder pesar la carne es muy complicado seguir trabajando». En la carnicería Serranitos, su dueño ha improvisado una linterna frontal de montaña para sacar la faena en medio de la penumbra, al menos hasta las 14:00 horas, cuando los comercios de alimentos frescos se han resignado al conocer por informaciones oficiales que el asunto podía ir para largo, “entre cinco y ocho horas”. La jornada laboral en las plazas de abastos de la región estaba perdida.
Las joyerías han cerrado por seguridad, y el resto del comercio riojano ha demostrado también templanza, para ir de nuevo abriendo conforme la luz ha ido llegando a la región, primero por La Rioja Baja, para alcanzar Logroño hacia La Rioja Alta, aunque por zonas y barrios, con el hecho de que en calles paralelas había vecinos con luz y otros sin servicio eléctrico. Nada de saqueos ni muestras de pánico. Los bares, con las terrazas llenas en una gran mañana soleada, han sabido adaptarse y los vecinos han esperado a que volviera la luz mientras tomaban algo e intentaban contactar con sus seres queridos.
Normalidad en los colegios
En los centros educativos, como en el instituto Batalla de Clavijo, los alumnos han permanecido en clase hasta mediodía, improvisando actividades no digitales ante la falta de luz. Algunos han aprovechado este día primaveral sin luz para marcharse, directamente y sin pasar por casa, a los supermercados junto a sus familias, para comprar productos básicos como agua, leche o embutidos, en previsión de una crisis eléctrica más prolongada.
‘Supervivencia’ urbana: compras, filas y calma
A medida que pasaban las horas, las filas en los supermercados, coincidiendo con la salida de los pequeños de los colegios, se han ido haciendo más visibles. Productos de primera necesidad han comenzado a desaparecer de las estanterías: agua, leche, huevos, alimentos envasados al vacío… Pero, a pesar del nerviosismo inicial, ha reinado la paciencia: los clientes han esperado su turno sin incidentes reseñalbles, confirmando que, ante una situación inédita, La Rioja sabe mantener la compostura.
¿Qué ha causado el apagón?
Red Eléctrica de España explica que una oscilación masiva en el flujo de potencia ha provocado la desconexión de España del sistema eléctrico europeo, llevando al colapso de la red. La investigación sigue abierta, pero el gran apagón ya ha dejado una huella importante, la de sentir cómo sería el día a día sin electricidad, que por fortuna se produjo en las horas centrales del día, y en las casas, de forma escalonada e irregular, la luz ha ido volviendo justo antes de que la noche se cerrara en el territorio riojano.


