La Rioja

Universitarios en el mundo rural: prácticas con sabor a pueblo

Paula e Iker son dos estudiantes de la Universidad de La Rioja que hace unos meses decidieron dar un paso más allá en su formación académica. Dejaron temporalmente las aulas para acercarse al mundo profesional desde un ángulo poco habitual: el de las pequeñas localidades riojanas. Gracias a los programas Campus rURal y Erasmus rURal, ambos han realizado prácticas en municipios con problemas de despoblación, conviviendo con sus vecinos, descubriendo el día a día de estos entornos y explorando nuevas formas de proyectar su futuro profesional.

Iker, estudiante del Grado en Enología, llevó a cabo sus prácticas el pasado verano en Villabuena de Álava, un pequeño municipio rodeado de viñedos. Su destino fue la bodega Bideona, donde se integró plenamente en la campaña de vendimia. “Es una gran experiencia”, resume. “La universidad nos presentó las opciones disponibles, hice una entrevista personal con la bodega y enseguida desde la universidad pusieron en marcha todos los trámites para que pudiera realizar allí mis prácticas curriculares”.

Uno de los requisitos del programa es residir en el municipio durante el tiempo que duran las prácticas e involucrarse, en la medida de lo posible, en la vida local. En su caso, eso no fue un problema. “Conseguí una casa para esos dos meses y medio, aunque si no encuentras, desde la organización te ayudan a gestionarlo. No suele haber problemas con el alojamiento”.

Iker hizo sus prácticas desde mediados de agosto hasta octubre. Coincidió con la campaña de vendimia, el momento de más trabajo en la bodega. “En Enología siempre nos recomiendan hacer las prácticas en campaña. Es cuando más se aprende”, explica. “No es lo mismo hacerlas en julio o principios de agosto, cuando hay menos actividad”. Su jornada era partida, lo que le dejó poco tiempo libre. La idea del proyecto es que además los jóvenes estudiantes puedan involucrarse en las actividades culturales o asociativas del municipio. “No pude implicarme mucho en las asociaciones del pueblo, pero sí tuve contacto con la gente. Nos conocimos y compartimos buenos momentos”.

Para Iker, la estancia en Villabuena no solo le permitió mejorar como profesional, sino también vivir una experiencia personal enriquecedora. “Estar en un pueblo rodeado de naturaleza te permite desconectar, relajarte y vivir de otra manera. Es una experiencia para repetir”.

Paula también repetiría. Esta joven navarra se interesó por el programa para hacer sus prácticas curriculares. «Como soy de un pueblecillo me pareció que podía ser interesante hacer las prácticas en un CRA». Y la mejor forma era a través del programa Erasmus Rural y en el ‘cole’ de San Vicente de la Sonsierra. La experiencia fue de noviembre a marzo. «Lo mejor de todo es el recibimiento que hemos tenido por parte de los niños». Paula ya había trabajado con pequeños. «Pero lo de esta vez ha sido alucinante».

Además  la experiencia en un colegio de esas características siempre es especial. «Como es tan pequeñito en las horas que no teníamos clase podíamos echar una mano con el resto de los cursos, no es lo mismo tener 25 niños en una clase que seis o siete».

 

Ha aprovechado al máximo la experiencia. «Fui allí con otra compañera, fuimos unos días antes a buscar un sitio donde vivir y en una tienda de ultramarinos nos dieron el contacto de una señora que tenía la casa de sus padres sin usar y hemos estado allí de maravilla, la casera también ha sido un encanto».

Experiencias como la de Paula e Iker son un ejemplo de cómo salir de la zona de confort universitaria. Más allá de las prácticas, ambos han descubierto una forma distinta de entender el territorio, de conectar con la gente y de imaginar su futuro profesional desde lo local. Programas como Campus rURal o Erasmus rURal demuestran que las pequeñas localidades no solo tienen mucho que ofrecer, sino también mucho que enseñar.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top