A las cinco de la mañana, mientras Logroño todavía está durmiendo, Víctor Puri ya está en marcha. Riega las calles, saluda siempre con una sonrisa a quien se cruza en su camino y, en la cabeza, va tarareando alguna melodía que otra. Es su rutina diaria: trabajar por las mañanas y entregarse a su verdadera pasión por la tarde, la música. Porque este joven de 29 años no solo es barrendero, sino también un artista que está conquistando corazones en toda España con su pop flamenco.
«Soy un chico humilde al que le encanta ver feliz a todo el mundo, al que le enamora cantar y que está luchando por su sueño». Así se define este logroñés que empezó en la música a los tres años en una escuela de jotas. «Mi familia la lleva en el alma, y yo crecí escuchándola». Así se enamoró de la música. Sin embargo, fue en la adolescencia cuando algo cambió. El flamenco entró en su vida como un flechazo: «Me apasionaba sin saber por qué. Era algo natural».

El artista que más le marcó fue Manzanita. “Sus canciones eran como un espejo de mi vida”, recuerda. Pero, aunque ya cantaba para sus amigos, tardó en creerse capaz de dar el salto. “Era algo íntimo, mío. No sabía cómo expresarlo en público”. Aun así, fue acumulando valor y, con un colchón económico ahorrado de su trabajo, decidió arriesgarlo todo. Se fue a Galicia, donde ganó un concurso y recibió su primer disco de oro. Luego, puso rumbo al sur.
«Andalucía fue mi escuela». En Jerez de la Frontera, Málaga y Sevilla trabajó con compositores y productores que le ayudaron a sacar sus primeras canciones y videoclips. Más tarde, empezó a escribir sus propios temas. Su estilo lo define como pop flamenco, una mezcla que, asegura, “tiene mucho público y está más vivo que nunca”.

Aunque regresó a Logroño por su trabajo, nunca ha dejado la música. Eso sí, «agradezco todo lo que mi empresa ha hecho por mí y lo fácil que me lo ha puesto siempre». Ahora compone sus canciones, prepara conciertos y sueña en grande. Sueños que, dentro de poco van a hacerse realidad: “Voy a cruzar el charco, tengo proyectos internacionales en marcha”. Una frase que pronuncia con la voz entrecortada. «Estoy como un chiquillo el Día de Reyes».
Mientras tanto, sigue agradeciendo el cariño de su tierra. «En Logroño la gente se ha volcado conmigo. Me saludan por la calle, me abrazan, me ven como un superhéroe. Eso es el éxito para mí: hacer feliz a los demás».
Víctor es consciente de que el camino no es fácil. «Para ser cantante tienes que tener los pies en el suelo, ser valiente y no dejar que nada te impida soñar». Ahora ha dado un paso más: se ha presentado a Operación Triunfo. «El no ya lo tengo, pero ¿por qué no intentarlo?», dice con la misma sonrisa que lleva ‘puesta’ desde niño y nunca le abandona.

Este San Mateo volverá a subirse a un escenario en Logroño después de haber rodado por la carretera española desde ya, porque la próxima semana le esperan en Sevilla, luego Castellón, Valencia… Pero, el de su ciudad, seguramente será uno de sus conciertos más especiales. Presentará su nuevo tema, ‘Mi principio’, y repasará canciones de su disco ‘Ahora’, que incluye diez temas y una joya emocional: ‘Un millón de margaritas’, dedicada a su madre, que ya no está, pero lo acompaña en cada nota.
Está claro que Víctor ha encontrado en la música su refugio, su manera de expresarse y, lo que es más importante, su manera de ser feliz y hacer felices a los demás. “Mi éxito es ser feliz”, repite. Y a juzgar por cómo canta y por cómo vive, lo está consiguiendo.


