La emoción, el recogimiento y el silencio han presidido este Miércoles Sato el ‘Encuentro’ entre las imágenes de Jesús Nazareno y la Virgen Dolorosa, en una de las procesiones nocturnas que más personas congrega durante la Semana Santa de la capital riojana, por cuyo casco antiguo discurre.
Como ya es tradición, el Nazareno ha partido de la iglesia de Santiago y la Virgen Dolorosa lo ha hecho de la concatedral de La Redonda para encontrarse en la confluencia de Muro de la Mata con Marques de Vallejo, en el céntrico paseo de El Espolón.
El silencio solo se ha roto por los sonidos de los tambores de las Cofradías de Jesús Nazareno y Nuestra Señora de los Dolores y de Nuestra Señora la Virgen de la Soledad.
Las dos imágenes han recorrido juntas las calles Marqués de Vallejo, Hermanos Moroy y Galllarza, antes de despedirse para dirigirse cada una a sus templos de origen.
El paso de Jesús Nazareno, conocido como ‘Nazareno grande’ o ‘Paso nuevo’, fue diseñado por Alejandro Narzaiza, lo realizó él mismo con la ayuda de su tío Alejandro Rubio Dalmati y participó por primera vez en el ‘Encuentro’ de 1969.
Se trata de un paso de grandes dimensiones, de estilo modernista y del que destaca su tierna y expresiva mirada.
Por su parte, en 1971 se encargó la talla de Nuestra Señora la Virgen Dolorosa a los escultores Navarro y sólo sale a la calle en esta procesión del Miércoles Santo.
Se trata de una imagen de 1,70 metros de altura, realizada en madera de abedul, con manos practicables y que eleva sus ojos al cielo


