Agricultura

El espárrago prevé una merma por las lluvias y la falta de sol

Las esparragueras de la DO de Navarra han sufrido las abundantes lluvias y la falta de calor

Cipri, responsable del pequeño comercio Conservas Lodosilla en Logroño. | Fotos: Leire Díez

Desde las esparragueras de Lodosa y Mendavia hasta la calle Sagasta número 6 de Logroño. Son ya varias jornadas las que Conservas Lodosilla lleva exhibiendo en el exterior de su escaparate cestas y barcas con los primeros espárragos de la campaña 2025. Al principio llegaban más a cuentagotas, pero con cada día que pasa (y que la lluvia no interrumpe) las yemas brotan con más frecuencia de la tierra.

Cipri, quien regenta este pequeño comercio desde el Casco Antiguo de la capital riojana, reconoce que no va a ser un buen año para este manjar del valle del Ebro al que pocos pueden resistirse. Las lluvias han sido abundantes, que eso no es del todo malo, pero el sol ha estado muchos días escondido y eso ha impedido que seque la tierra, por lo que el espárrago ha tardado en salir. Cipri calcula que esa demora rondará las dos semanas respecto a lo que son fechas habituales en el municipio navarro. «Y en una temporada como es la del espárrago, que dura unos dos meses y medio, esos quince días de retraso es bastante. Y en el caso de Estella, de donde traemos producto alguna vez también, aún es algo más tardía, así que este año va a ser algo tremendo».

El tiempo es determinante en estos casos y el de Lodosa prefiere no aventurarse a hablar de porcentajes de mermas. «Estos últimos días ha habido buenas temperaturas, pero ahora con el fin de semana han vuelto las lluvias, así que ya veremos. Si la tierra no se calienta no se pueden colocar los plásticos con el suelo aún húmedo porque los espárragos salen torcidos, así que los que aún no los hayan puesto van a tener que esperar más. Luego, una vez se colocan, hay que esperar 10 o 15 días para empezar a recoger espárragos, así que para estas fechas ya hemos perdido el mes de abril que es, precisamente, cuando sacamos los mejores espárragos, también junto con mayo, cuando. Es la época en la que son más tiernos, pero para eso necesitan agua y sol», señala.

Y otro apunte: «Los gruesos no son los mejores, sino los delgadillo, si sabes pelarlos. El problema es que la gente come por el ojo, no con la boca. Tengo unos que les ha dado el sol y los vendo más baratos, pero realmente tienen más sabor».

En este sentido, las expectativas es que los precios suban. «El mercado ha empezado al alza, pero el problema de la especulación nos crea incertidumbre. Aquí ahora los tenemos a 10 euros el kilo y, en el caso de los pelados, a 9 euros el medio kilo, aunque los primeros días llegaron a 12 euros y luego bajarán a 6 euros. Pues aún me han preguntado a ver si eran de aquí porque los había visto más caros en otros establecimientos y, además, sin ser espárragos con denominación de origen de Navarra. Yo he llegado a ver el kilo de espárragos a 18 o 20 euros.

Es justo esta competencia desleal lo que de verdad hace daño a este producto. Cipri advierte de que el consumidor tienen la enorme responsabilidad de saber diferenciar entre la procedencia de unos y otros alimentos: «No es lo mismo un espárrago de Extremadura que de Navarra. Los primeros son más duros y más insípidos que los de aquí, que son más sabrosos, y es que la tierra es un factor muy importante. Cuando no había espárragos en ningún otro lado solo había en Navarra, precisamente por esa tierra arenosa que es muy buena».

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