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El Náxara asciende a Segunda Federación

Celebración en el vestuario / Foto: Carmelo Betolaza

Ni siquiera le ha hecho falta terminar su jornada en Tercera, ante el Tedeón. Con la derrota de la UD Logroñés en Barbastro (1-0), el Náxara es equipo de Segunda Federación. Con este resultado, el filial blanquirrojo, segundo clasificado en el Grupo XVI, no puede disputar el playoff, pues su ‘hermano mayor’ tampoco subirá a Primera Federación. Como el tercero, el Varea, tampoco puede alcanzar a los blanquiazules, su éxito ya ha llegado y es tiempo de celebrar. Es el tercer ascenso a Segunda Federación de la historia de la entidad, tras los logrados en la 2020/21 y la 2022/23.

Media hora más tarde, el asunto se ha confirmado también por la vía clasificatoria al terminar la jornada. El Náxara ha vencido a domicilio al Tedeón (1-5) y la UD Logroñés Promesas ha caído en el campo de La Calzada (1-0). Por tanto, los del Najerilla han logrado trece puntos de diferencia en cabeza (83 frente a 70), cuando quedan doce por jugarse. Campeones de forma matemática y ascendidos por vía indirecta (la incapacidad de la UD Logroñés de subir a Primera Federación) y directa (liderato matemático). Casi nada.

Un éxito basado en la paciencia y la continuidad. Pese al descenso, el club decidió renovar al técnico Josean García. Un premio a la confianza en el técnico Josean García, renovado en mayo pese a descender el curso pasado. Asimismo, también continuaron la mayoría de futbolistas. Entre ellos, Miguel, Rojo y Eloy. También siguieron hombres que se han demostrado muy importantes en el aspecto ofensivo: Iván Villoslada (26 goles, pichichi) y Orodea, el najerino, con 23. Ha habido paciencia, escasa en el fútbol y con ello, la recompensa.

Foto: Carmelo Betolaza

Los hombres de Josean García han completado un curso estratosférico. Han conseguido 83 puntos, llevan 99 goles a favor, 26 de ellos de Iván Villoslada, solo 11 en contra y han dominado el Grupo XVI con mano de hierro. Comenzaron ganando y llegaron a empalmar quince victorias seguidas, muchas de ellas con goleadas, hasta que el Agoncillo les rascó un empate (2-2). Mucho antes de acabar la primera vuelta ya quedó claro que los riojalteños no tendrían muchos rivales. Solo la UD Logroñés Promesas, que finalizó la primera vuelta a siete, les consiguió competir con relativa cercanía.

Durante lo que va de segunda vuelta, el Náxara solo cedió una derrota, la única de toda la temporada. Fue precisamente en la Ciudad Deportiva, ante la UD Logroñés Promesas (3-1). Ocurrió el 9 de febrero de este año. A pesar de ello, los de La Salera salieron de ese encuentro siete puntos arriba. Unas semanas más tarde, su empate en Varea (0-0), durante la jornada 24, redujo la diferencia entre najerinos y logroñeses a cinco. Parecía abrirse, al menos, un intervalo para la emoción. Sin embargo, el ascenso quedó prácticamente sentenciado en la jornada 27.

Los de Josean no fallaron más, pero la UD Logroñés Promesas cayó en Viana (2-1) y posteriormente, empató ante el River Ebro (1-1). La distancia del Náxara se dobló: de cinco a diez. El filial blanquirrojo además, perdió en ese periodo gran parte de sus opciones de disputar el playoff. Esto ocurrió porque su primer equipo, en Segunda Federación, se descolgó de la lucha por la fase de ascenso. Si el equipo ‘mayor’ blanquirrojo no puede disputar el playoff, tampoco lo haría su equipo pequeño. Y con el Varea, tercero ya incapaz de alcanzar al Náxara en la jornada 27, lo que propició su clasificación a la Copa del Rey, se abrió dicha otra puerta.

Fuera por vía clasificatoria o por imposibilidad de la UD Logroñés, subir de categoría era cuestión de tiempo. Y por fin, ese momento ha llegado por las dos vías. Una celebración ya habitual en estos últimos tiempos. Porque los blanquiazules han cogido continuamente el ascensor: subieron en la 2020/21, bajaron en la 21/22, volvieron a subir (22/23), volvieron a Tercera y ahora, retornan a Segunda Federación con el reto de quedarse y consolidar su proyecto.

Y para ello, el Náxara necesita unas instalaciones dignas por las que nunca ha dejado de luchar. El pésimo estado del campo del Cementerio provocó la suspensión continua de partidos del fútbol base durante este invierno. El club quiere un nuevo campo, pero la pugna política en Nájera no lo ha hecho realidad. Las escenas que dejó la manifestación del 12 de febrero evidencian la división política del municipio. Si el Náxara quiere asentarse en Segunda Federación, necesita unidad. Ojalá que este ascenso valga para remar en esa dirección. Ahora, toca celebrar.

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