La previsión es que este verano comiencen las obras del futuro Centro Intergeneracional de Logroño, ubicado en la antigua estación de autobuses y con el objetivo de que finalicen en marzo de 2026, tras una inversión de 3,2 millones de euros, de los que 2,6 procederán de fondos europeos.
El alcalde de Logroño, Conrado Escobar; los concejales de Urbanismo, Íñigo López-Araquistáin; y de Alcaldía; Celia Sanz, y el director de la Unidad Municipal de Arquitectura, Jesús González Menorca, han presentado este lunes el proyecto en una rueda informativa.
El futuro centro contará con un espacio ajardinado en las antiguas dársenas de la estación; mientras que en el vestíbulo se construirá un espacio polivalente para diferentes usos y actividades, como salas de conferencia y treatro; y contará con una plaza-jardín.

El nuevo jardín urbano ha sido uno de los elementos más cuidados por un equipo multidisciplinar con presencia relevante de paisajistas. Se configura en el proyecto como “un área de esparcimiento y encuentro para la ciudad, mejorando la calidad ambiental y la integración del edificio en su contexto urbano”.
Se estructura con una ligera depresión progresiva por debajo de la cota 0 con tres estratos de vegetación: uno arbóreo con especial protagonismo de las acacias y árboles de diferentes especies intercalados, un estrato arbustivo con tejos, zumaques y angélicas y un tercer estrato de base, con una combinación de plantas vivaces y gramíneas.
El centro, ha indicado, estará formado por un espacio polivalente, en el que “quepan el mayor número posible de actividades, pero teniendo siempre presente el protagonismo de las personas mayores».
«Es una demanda de la ciudad de Logroño que el centro necesita de un centro de estas características», ha subrayado.
Dos fases para no perder los fondos
El proyecto actual se realizará en dos fases para poder cumplir con los plazos marcados por la Unión Europea, que acaban en marzo de 2026, y no perder la financiación.
La primera fase incluye las actuaciones en las dársenas y en el vestíbulo. El proyecto se completará posteriormente en una segunda fase con un presupuesto de 1,8 millones de euros, en la que se abordará la adecuación de los espacios interiores de los locales municipales de la manzana en función de su uso.
En lo que respecta a la intervención en el patio donde se situaban los autobuses, el alcalde ha explicado que se creará una plaza-jardín, con un espacio verde formado por tres estratos diferentes de vegetación: uno arbóreo, otro con tejos y un tercero en el que se combinarán plantas herbáceas y gramíneas.
«Va a ser una combinación perfecta de especies apropiadas y compatibles con ese entorno y una invitación a disfrutar de ese nuevo espacio central”, que “va a ser levemente deprimido”, ha precisado.
El vestíbulo, en el que se preservarán sus elementos singulares, arquitectónicos y patrimoniales, tendrá nuevos usos compatibles con ese planteamiento general de centro intergeneracional, como posibilidades escénicas, salas de conferencias y actividades como el baile, ha citado.
En paralelo, el alcalde ha señalado que, debido a que “se trata de aprovechar los fondos europeos”, los nuevos espacios creados tendrán mejoras de naturaleza técnica relacionadas con la parte energética y criterios de sostenibilidad.
Ha destacado que es muy conveniente que el Centro Intergeneracional esté orientado con la Plaza de la Alhóndiga y el Parque del Carmen al peatonalizarse la calle Belchite.
Por su parte, López-Araquistáin ha tildado de “transformador” el proyecto y ha resaltado que su hito fundamental es la mejora de las conexiones, la accesibilidad y transformar ese espacio de dársenas en una plaza-jardín. Ha avanzado que se instalará un ascensor para poder acceder a la parte superior del centro.


