El Rioja

Iván Sánchez: «En Rioja ahora se habla de origen y la crianza ha pasado a segundo plano»

Foto: Mario Urquiaga

El sumiller del restaurante Venta de Moncalvillo (dos estrellas Michelin en Daroca de Rioja), Iván Sánchez, se ha coronado con el II Premio Argraf al Mejor Sumiller de la Otra Rioja tras una cata a ciegas organizada por la Asociación Bodegas Familiares y que no se lo puso fácil a los 50 participantes. Nueve años dedicados al sector, probando referencias de aquí y de allá, avalan la experiencia de este joven experto en el análisis sensorial.

– La prueba contó con dos blancos y cinco tintos, todos ellos de Rioja. ¿Tanta diferencia puede haber en una región como Rioja?

– Hay muchísima diferencia y eso es lo que hace complicada esta prueba. De hecho, me pareció más complicada la primera fase en la que había que diferenciar entre tempranillos de diferentes zonas. Al final si entran en juego otras variedades, te permite mayor juego. En la fase final, por contra, en los siete vinos catados había que determinar el valle del que proceden (dentro de las siete cuencas principales de la región), la variedad principal que los componen y el estilo de elaboración. Un tempranillo del valle del Iregua no tiene nada que ver con uno de la Sonsierra, o bien una garnacha de la zona del monte Yerga en comparación con una garnacha del Alto Najerilla. Y lo bonito es que toda esta variedad es Rioja.

– ¿Esa diferencia es mayor ahora que antes?

– Lo que ocurre es que Rioja está viviendo ahora un momento bonito porque se esta separando la pirámide. La parte de debajo, donde se encuentran los vinos más baratos, es la más complicada y la que más daño está haciendo por ser vinos muy económicos y son las bodegas que se dedican a grandes volúmenes con márgenes pequeños las que lo están pasando mal con las ventas. Por el contrario, productores que dan un valor añadido a sus vinos y a la zona, a veces siendo pequeños productores y otras manejando más cantidad, están contentos porque están creciendo en ventas.

Iván Sánchez, en la entrega del II Premio Argraf al Mejor Sumiller de la Otra Rioja.

– ¿Se están polarizando más los estilos de Rioja?

– Así es. Rioja siempre se había visto como un estilo marcado por la crianza de los vinos, mientras que ahora se habla de zonas, de valles, de pueblos. Se hable del origen mientras que la crianza ha pasado a un segundo plano.

– ¿Y eso también se nota más en el restaurante de cara a lo que demandan los clientes?

– Sí, sí. Es más, quieren cosas diferentes que no puedan conseguir en internet a golpe de click. Si viajan hasta la región esperan encontrar a ese pequeño viticultor, ese vino difícil de conseguir, conocer nuevas historias. Y en ese sentido vemos que el elemento del sumiller está ganado relevancia. Creo que La Rioja está viviendo un momento dulce y va a crecer más porque se espera un turismo de un nivel alto muy bueno.

– ¿Cómo se puede innovar en la sumillería?

– Pues la clave es viajar, conocer y formarse. Creo que todavía hace falta que el propio sector, los sumilleres, viajen e inviertan tiempo y dinero en viajar y aprender. No basta con conocer solo aquellas bodegas que te invitan a un evento. Al final el cliente que llega a tu restaurante, de un perfil medio-alto, quiere que tengas ese conocimiento no solo de Rioja, sino de otras regiones vitivinícolas. Yo todas las semanas me reúno con el grupo de los Martes of Wine donde probamos vinos de diferentes regiones del mundo porque tenemos ese compromiso personal de seguir aprendiendo.

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